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Acerca de la AMP » La Escuela Una
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COMITÉ DE ACCIÓN DE LA ESCUELA UNA
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La Escuela Una
 
UN ESFUERZO AÚN PARA SER MIEMBRO

Luis Erneta

-Una pregunta que se desplaza.

En el seminario de Política lacaniana del 4 de febrero de 1998 tuvimos la oportunidad de hacer un comentario; nos había parecido que en ese momento, en la ECF, la pregunta: ¿qué es un analista?, se había desplazado a: ¿qué es un miembro? Curiosamente parecía haber más respuesta a la pregunta: ¿qué es un A.E? que a ésta última. Al menos había una práctica del pase y resultados de esa práctica institucional, que respondían a la fórmula: no hay escuela sin pase. Los testimonios de A.E.(s) no venían a decirnos qué es un A.E.; con cierta modestia, sus testimonios se esforzaban – se esfuerzan – en demostrar la lógica por la que los Carteles del pase habían juzgado y decidido otorgar esa nominación a alguien que se postulaba como analizado. El A.E. no se autoriza de sí mismo en cuanto a su nominación. Esto no lo exime – al contrario – de su responsabilidad, puesto que, sólo como está en relación a la causa analítica, se dirige a la Escuela a fin de que a través de ella el discurso analítico se sostenga, e incluso haga algún progreso. Su competencia como practicante está fuera de la cuestión, y su condición de miembro obtiene su performance de su ejercicio como analizante. Si bien nunca se puso en práctica, alguna vez, entre los que componen el Comité de acción, se propuso que la performance como analista practicante recayese sobre el analista que condujo la cura, quien podría recibir así el título de A.E. – esto trajo ciertos reparos – o de AME – los reparos en este caso fueron menores. Se apelaba para estas propuestas a los primeros tiempos del ejercicio del pase en la EFP.

Los principios fundacionales de la experiencia alentó, propiciada por Jacques-Alain Miller, la práctica de la entrada por el pase, intentado obtener así una garantía más "analítica", que pudiese compensar ciertas debilidades argumentales basadas sólo en títulos y antecedentes, puesto que este recurso dejaba un poco en las sombras las razones psicoanalíticas en las que se sostenía. Los pormenores de esta práctica, en la EOL, pueden leerse en : "La experiencia del psicoanálisis", publicado este año.

De hecho hay miembros en las escuelas que fueron admitidos asi. Sin embargo la práctica de esta modalidad comenzó a caer en cierta degradación que llevó a suspenderla; a esta suspensión siguió la de la nominación de AME, afectada fuertemente en sus fundamentos analiticas. El documento "El impasse de la garantía" se hace cargo de esta cuestión.

El hecho consumado de los miembros que han entrado así, hace que la categoría de miembro está en cuestión para los futuros, pero no deja de irradiar cierta sombra sobre el conjunto de los miembros que componen nuestras escuelas. Es un efecto retroactivo un poco inevitable, aunque afectado de cierta falacia. Es imposible volver a cero la experiencia. De ahí que podamos decir, tautológicamente, que los miembros que componen las escuelas, lo son. Para los AME vale el mismo razonamiento. En efecto, no se trata, sobre para éstos, de revalidar títulos, como se exige en la universidad a veces, sino de hacerlos valer de otro modo: es cuestión de valor de uso. A eso apunta, si entendimos bien, el texto de Massimo Recalcati, de esta serie de nueve. El invita a un nuevo uso, "en su devenir continuo", para revalidar su responsabilidad pública.

Los recaudos que hoy se toman en la aceptación de mniembros, y la suspensión del nombramiento de AME, es la respuesta de la AMP a cierto exceso producido en la práctica de la admisión y en la garantía; esto se constató en el Congreso del año 2000.

-De una cuestión murciélago y de cómo evitarla.

Hoy se espera que la admisión como miembro se sustente en testimonios que eventualmente aseguren una formación suficiente en la orientación lacaniana como guia de su práctica, sin unilateralizar ni equiparar estos testimonios a los del pase. Queda excluido, como lo señala Paulo Siqueira en su texto, que un miembro se postule como AME a la escuela y ofrezca su testimonio. Una muestra posible para la entrada como miembro es el conjunto de testimonios de la práctica elaborados por la EOL, que Paulo Siqueira considera de gran interés. Entiendo que la NEL realizó una tarea semejante. La cuestión sigue siendo, a mi modo de ver, cómo esta experiencia permite extraer consecuencias válidas para quiénes no son miembros y aspiran a serlo. Una gran cantidad de Adherentes, como es el caso de la EOL, están en esa situación también, con la diferencia de que llevan algunos años en esa categoría. Algunos de ellos, pocos, fueron admitidos como miembros a partir de la propuesta de los Carteles del pase. Es verdad que es una situación particular de la EOL, pero eso no diluye el problema.

Hay un desplazamiento evidente: si la condición de la admisión, tal como se postula hoy, es una prueba de formación suficiente, puede tomarse esta prueba como forma de garantía que la escuela otorga por el hecho de admitir un miembro. No es sólo que el miembro se autoriza de sí mismo; la escuela lo autoriza en tanto tal, pero a partir de la verificación de una formación suficiente. Queda la cuestión de la diferencia entre la formación suficiente para ser miembro y la requerida para ser AME, o lo que es lo mismo, entre AP y AME. Pareciera que lo que se pretende como nueva calidad de miembro, desplaza un poco el "se autoriza de sí mismo"del AP tal como siempre ha sido. Hay una inversión de la temporalidad en la formación, dado que ésta es situada ya de entrada y verificada de otro modo que por titulos y antecedentes. Análisis y control toman un peso indudable, mayor que la simple constatación. Ya que aceptamos la formación como interminable, es válido preguntarse, aunque fuese para provocar el debate, qué evita considerar al miembro como una especie de AME "avant la lettre". Como están las cosas hasta ahora, esta diferencia aparece como condición para que categoría y título no se tornen equivalentes. Hace un tiempo advertíamos este deslizamiento, que tornaba categoría y título una cuestión murciélago. El Caldero –EOL- Nº 72.

Queda la cuestión del dispositivo que se requeriría para que el aspirante a miembro dé sus razones. Por ahora tenemos la Comisión de Admisión, que eventualmente debería ponerse a tono con la nueva situación y rectificar su práctica de la admisión. En cuanto al AME nada nuevo ha surgido en cuanto al procedimiento para su nominación. Sólo queda la posibilidad de renovar el viejo método de modo que su eficacia, si la tiene, se funde en razones analíticas y no personales. Que se pueda elegir ahí por el psicoanálisis antes que por los psicoanalistas. Por ahora, sin embargo, reconocemos que esto es sólo Wunsch. No está excluido que las Comisiones de la Garantía puedan aportar, aún en su suspensión, ciertas reflexiones sobre esta experiencia; no hemos leido nada sobre eso, aún.

 

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