Primera carta al Foro
por JACQUES LACAN
Imprimir
 
 

Hace ya un mes que corté con todo - exceptuando mi práctica.
Tengo pocas ganas de ventilar lo que siento. O sea, algo así como vergüenza. La de un cataplum: se vio entonces a uno, a quien él había privilegiado auténticamente durante veinte años y más, levantarse y lanzó un puñado de aserrín a los ojos del viejo, quien... etc.
La experiencia tiene su precio, pues no es algo que se imagine por adelantado.
Esta obscenidad pudo más que la Causa. Estaría bien que sobre ella cayese el telón.
Esta es la Escuela de mis alumnos, aquellos que aún me aman. Abro inmediatamente sus puertas. Digo: a los Mil.
Vale la pena arriesgarse. Es la única salida posible - y decente.
Un foro (de la Escuela) será por mí convocado, donde todo se debatirá - esto, sin mí. Apreciaré su producto.
Habiendo experimentado los recursos físicos que me quedan, confío su preparación a Robert Lefort, Paul Lemoine, Pierre Martin, Jacques-Alain Miller, Colette Soler, a quienes llamo junto a mí como consejeros. [1]

 

 
N O T A S
1- Otros tres consejeros nombrados por Jacques Lacan renunciaron antes de celebrarse el foro.