Discurso del Presidente entrante
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XIV Asamblea General de la AMP
Miquel Bassols

Estimados colegas,
Abriré este discurso de Presidente entrante con una cita del siempre aconsejable y agudo escritor del barroco español Baltasar Gracián. En su Oráculo Manual y Arte de Prudencia, verdadera guía para extraviados en cualquier empresa política, escribe lo siguiente:
"Se han de procurar los medios humanos como si no hubiese divinos, y los divinos como si no hubiese humanos. Regla de gran maestro; no hay que añadir comento."[1]
La Asociación Mundial de Psicoanálisis ¿es una empresa divina? Debo confesarles que en algunos momentos me gusta pensarla así, como el fruto de un sublime encuentro que tiene algo de sobrenatural, de sobrehumano, más cercano a las creaciones y a los avatares de los seres del mundo griego clásico que no a las realizaciones institucionales que el corporativismo impone a las empresas científicas y profesionales de nuestro tiempo.
Si la AMP fuera una corporación de practicantes sabiamente reunidos entorno a los enigmas surgidos de la práctica inventada por Sigmund Freud, si la AMP fuera una corporación cuyos miembros aprenden a utilizar más o menos bien el poder y los resortes de esa práctica, no veo qué la distinguiría finalmente de un colegio profesional, de una academia de practicantes formándose a la sombra de supuestos expertos, no veo qué la distinguiría tampoco de aquella SAMCDA —sociedad de ayuda mutua contra el discurso analítico— que Jacques Lacan encontró en la institución heredera de Sigmund Freud y contra la que se alzó con su enseñanza a la reconquista del campo freudiano.
Reconozcamos de entrada que el contexto de nuestro tiempo ejerce una presión constante en este sentido, que el Otro con el que tiene que vérselas el psicoanálisis en este siglo aumenta y aumentará progresivamente sus exigencias y sus condiciones para identificar, normativizar, regular, objetivar, lo humano y sus medios de existencia. Y sepamos reconocer cómo en este mismo movimiento se oblitera de hecho lo que hay de más inhumano en el propio ser que habla. Es en este nudo inhumano del lenguaje con el goce donde el psicoanálisis ha encontrado el resorte de su experiencia.
Sentimos a veces cierta prisa por nuestra parte para contrarrestar este movimiento que constriñe a la experiencia analítica y que a veces querría incluso verla desaparecer. Frente a este movimiento de prisa subjetiva, sigamos la máxima de Suetonio, festina lente: apresúrate lentamente. Estemos atentos a lo que pasa desapercibido, porque es también lo más singular del síntoma. Cuidemos de los pequeños detalles, de los "divinos detalles", para retomar la expresión que Jacques-­‐ Alain Miller tomó hace un tiempo de Vladimir Nabokov para situar una de las funciones del objeto a que la experiencia analítica nos permite descubrir, el objeto que es también la causa del psicoanálisis.

Los ejes de coordenadas
Voy a exponer las orientaciones que les propongo seguir en mi Presidencia situándolas en dos ejes de coordenadas, dos ejes que no pretenden abarcar de manera exhaustiva todo el conjunto de acciones de la AMP pero que creo que deben estar presentes en cada lugar, en cada detalle de las acciones de sus miembros y en primer lugar de su Presidente.
Trataré después de las instancias y de los dispositivos institucionales que son los medios de los que disponemos en la AMP para llevar a cabo esas acciones.

1. — El primer eje se refiere a la especificidad de la experiencia analítica, una especificidad de la que debemos cuidar tanto hacia el exterior como hacia el interior de las Escuelas de la AMP. Y ello en un momento en el que el cientificismo contemporáneo, en su alianza con el discurso capitalista, ha encontrado el límite en una clínica que se proponía dejar de lado toda referencia al sujeto de la palabra y del lenguaje. Se da así, en distintos lugares y discursos, un claro retorno a una crítica del reduccionismo biologicista que ha ido organizando en las últimas décadas los proyectos de ordenación clínica, incluyendo por supuesto el ya tan criticado DSM.
"Lo que vendrá —como indicaba Eric Laurent el año pasado en su texto titulado "Fin de una época"— será una ruptura con toda clínica del sujeto y toda clínica sociológica que aún había en el DSM." [2] Ello no hace más que aumentar las contradicciones inherentes a la inflación de consignas y criterios diagnósticos, basados en los hoy llamados "marcadores biológicos", y reforzando por otra parte el retorno crítico a una clínica de la singularidad subjetiva desde distintos campos. Todo ello nos indica, en efecto, que asistimos al fin de una época donde no están excluidos los sobresaltos, en una verdadera crisis de los modelos actuales de investigación, como el propio Eric Laurent ha comentado recientemente [3].
Puede parecer así un momento propicio para la clínica orientada por el psicoanálisis lacaniano, para su atención por el detalle en el uno por uno que sostiene su metodología. Y en efecto, así me lo parece. Es un momento de retorno pendular que estamos percibiendo en distintos ámbitos —tanto políticos como asistenciales—, coexistiendo a la vez con las descalificaciones clásicas del psicoanálisis. Hay así un campo de nuevas configuraciones de las que todavía están por ver las consecuencias pero donde la demanda de atención personalizada a lo más irreductible y subjetivo del malestar se hace escuchar de manera especialmente persistente.
El problema para nosotros es cómo no ceder a una respuesta inmediata a esta demanda de sentido, respuesta en la que la especificidad de la experiencia analítica podría muy bien diluirse. No se trata sólo de la pendiente de una psicoterapeutización del psicoanálisis, se trata sobre todo de la pérdida de la brújula de lo real que le es propio y que hemos abordado en este Congreso. La no disolución del psicoanálisis en el campo de las psicoterapias, las que existen y las que van a aparecer, depende de cómo respondamos a este real con la transferencia y con la lógica fuerte del sinthome, esa invención singular de cada sujeto. Y este real aparece siempre en los impasses, privado de sentido, en el corazón de estos dos instrumentos. Del uso que hagamos de ellos depende el futuro del psicoanálisis. Volveré después sobre ello.

2.— El segundo eje se refiere al lugar nodal, a la función de anudamiento que cumple la Escuela Una con la serie de las siete Escuelas de la AMP.
Les recuerdo que desde su fundación el 22 de Enero del año 2000, la Escuela Una nombró una experiencia que ya estaba en curso desde antes incluso de la creación de la AMP, como una experiencia de transferencia de trabajo, una experiencia que, cito de la "Declaración de la Escuela Una", "puede pretender legítimamente la condición de experiencia subjetiva", haciendo de la Escuela sujeto un quinto concepto al lado de los cuatro fundamentales enunciados por Lacan. La Escuela Una, como concepto y como experiencia, se enunciaba así como "transnacional y translingüística", atravesando las fronteras de lenguas e identidades nacionales. Y, voy a añadir ahora, la Escuela Una ha sido desde un principio y debe seguir siendo "transgrupal", debe ser aquello que hace presente lo imposible del grupo analítico para tratar lo real sobre el que se funda. Dicho de otra manera, es la Escuela más Una para las otras Escuelas, la que debe hacer a cada una de las siete Escuelas Otra para sí misma, atravesada por la experiencia de aquella comunidad que hemos definido otras veces como la comunidad de aquellos que no hacen ni tienen comunidad.
El tema es tan crucial como el que hemos evocado en el primer punto para el futuro del psicoanálisis y para la política que debemos seguir en la AMP. Hay una elección: o bien seguimos la pendiente de los fenómenos y efectos de grupo inherentes a toda comunidad de experiencia, o bien hacemos de sus impasses "boyas de nuestra ruta", para retomar la expresión de Lacan. Es decir, nos dedicamos en cada detalle de la experiencia de la Escuela a la "Aufhebubng", a la superación por elevación, de sublimación incluso, de las particularidades locales y del gregarismo como inercia frente a las inclemencias del tiempo que encontramos en cada lugar exterior de la Escuela. El gregarismo, el espíritu de campanario, como se lo suele llamar en su versión antropológica, es paradójicamente la peor manera de unificar un movimiento para obtener su fuerza mayor. Al contrario, puede debilitarlo hasta la extinción sin que él mismo se dé cuenta.
La Escuela Una como tratamiento de la sociedad analítica y de su Múltiple será también un tema de nuestra Conversación, pero desde ya mismo les indico que será brújula de la experiencia que me parece lo más real de la AMP: relanzarla de manera incesante para tratar lo que no cesa de no disolverse del grupo analítico. Una Escuela orientada por lo real es así una Escuela orientada por sus impasses, no un grupo que se los esconde a sí mismo.
Voy a detenerme un poco más en este punto.
Tomemos la referencia de la Europa actual, siempre y todavía tan inacaba como inacabable, una Europa que no termina hoy de existir en el intento de afirmar su identidad en un Uno para todos. Lo que según los mejores analistas políticos no deja de promover la desmultiplicación de sus diversas identidades y de sus respectivas reivindicaciones. Una política del Uno de la identificación para todos muestra hoy así los impasses inherentes a la lógica de las identificaciones colectivas. Les recuerdo que este fue ya para nosotros un tema crucial con la creación en 1990 por Jacques-­‐Alain Miller de lo que fue en ese momento la Escuela Europea de Psicoanálisis. Aquella creación fue entonces esa "Aufhebung" de las particularidades locales, un tratamiento de lo múltiple que habitaba con su fuerza en la experiencia de la Escuela desde Flandes hasta Andalucía. Supimos hacer entonces de aquella Escuela una experiencia fructífera para el psicoanálisis en nuestra orientación, hasta afirmarla como el "crisol" — recuerdo muy bien esta expresión que Jacques-­‐Alain Miller me evocó en el momento de asumir yo la presidencia— el crisol para la creación de las diversas Escuelas que hoy existen y que se federan en EFP, la EuroFederación de Psicoanálisis presidida por nuestro colega Jean-­‐Daniel Matet. Fue para mí en aquel momento un ejemplo de un buen uso del Uno "no para todos", de un Uno que se hacía presente en cada lugar de lo Múltiple europeo de forma distinta y que generaba en cada lugar una fuerza
impulsora en la relación con la causa analítica.
Les propongo seguir el ejemplo de esta fuerza para orientarnos en la política de la AMP actual, con su gran diversidad en el panorama de cada una de las siete Escuelas.
Un crisol. ¿Qué es un crisol? Es el cuenco donde los diversos metales pueden combinarse para producir una aleación. Para ello, el crisol necesita de una gran resistencia a las altas temperaturas, pero sobre todo necesita de un vacío, necesita hacer existir ese vacío necesario para que el Uno no fusional se haga presente, ese vacío del jarrón en el que Heidegger localizaba "la cosidad" de la Cosa, ese vacío de das Ding en el que Lacan refundó la ética del psicoanálisis dejando en suspenso la identidad de "el analista" como un universal.
Si me permiten una metáfora oriental, evocaré la figura de este vacío necesario que tiene su función eminente en la arquitectura japonesa. Se trata de lo que allí se llama el tokonoma, un lugar vacío imprescindible para que una casa sea habitable, incluso para poder recibir a los invitados según una disposición particular. El tokonoma es un lugar que puede tomar formas y magnitudes distintas, desde una estancia hasta un espacio ahuecado en la pared para situar objetos florales. Pero puede llegar a encarnarse también, como quería el poeta cubano José Lezama Lima, en una simple muesca hecha con la uña en cualquier parte, un pequeño detalle que puede pasar a veces desapercibido: "De pronto, con la uña / trazo un pequeño hueco en la mesa. / Ya tengo el tokonoma, el vacío, la compañía insuperable, / la conversación en una esquina de Alejandría", escribía en su último poema titulado "El pabellón del vacío".
Pues bien, la experiencia de la Escuela como sujeto necesita de esta "compañía insuperable" que hace posible la Conversación en una esquina de Alejandría, en cada esquina de cada lugar donde la causa analítica sea defendida. Un tokonoma pues en la AMP.
La política del crisol o del tokonoma no es única, sabe hacer con lo Múltiple de formas diferentes, puede desarrollar estrategias y tácticas distintas en cada lugar, para retomar los tres términos clásicos utilizados por Jacques Lacan en su texto de "La dirección de la cura…" Esto quiere decir que debemos saber hacer coexistir la mayor flexibilidad de las tácticas y de las estrategias siguiendo una misma política, la política del síntoma, en la que somos siempre menos libres cuanto más responsables del sujeto que se hace escuchar en ese síntoma.
Un ejemplo reciente, que será también uno de los temas de nuestra Conversación de esta tarde, es la política que debemos seguir en relación a las legislaciones del confuso campo de las psicoterapias en las que el psicoanálisis se ve embarcado a veces y siempre de formas distintas. Vemos hoy claramente la necesidad de sostener estrategias diferentes en cada lugar, ya sea en Italia, donde la conocida Ley Ossicini marcó un antes y un después, como en Bélgica, donde nuestros colegas acaban de ganar una batalla que marcará una fecha y un antecedente al proteger al psicoanálisis de los intentos administrativos de su disolución en el magma "psi". A su vez, la situación en Argentina, en Canadá o en Brasil, por ejemplo, tiene sus propias condiciones y, si bien la situación en un lugar puede servir de un antecedente para el otro, la estrategia a seguir depende siempre de estas condiciones.
El principio político debe estar sin embargo siempre claro: se trata de preservar la especificidad de la experiencia analítica, sin confundirla con los diversos medios de los que debemos servirnos para defenderla de un medio ambiente que es distinto en cada lugar, y no siempre receptivo. Se trata de no confundir los medios de protección del psicoanálisis con el psicoanálisis mismo, y de no confundir estos medios con sus propios fines. Más aún, se trata de procurar estos medios de protección para promover la existencia del psicoanálisis pero como si no existiera la figura del analista ya confirmado, el analista que podría creerse autorizado por estos medios. En realidad, sabemos precisamente que "el analista", como un universal, no existe, que la Escuela es el lugar de elaboración de la pregunta por su existencia y que el pase es el dispositivo por excelencia para tratarla. Y se trata por otra parte, y de manera correlativa, de procurar los medios en cada Escuela para estudiar y elaborar las nuevas variables de la clínica actual, cada vez de nuevo, como si no existiera la experiencia acumulada. El conocido consejo de Freud tiene aquí también el lado gracianesco: abordar cada caso como si fuera el primero, como si no tuviéramos un saber divino, siempre supuesto, ya acumulado. En realidad, sabemos también que no hay saber acumulado y empaquetado de modo que esté listo para su distribución, para su uso y aplicación, aprendemos a distinguir el saber y el conocimiento precisamente en este punto: el saber del psicoanálisis no se importa ni se exporta como pretende el discurso universitario, el saber que le importa al psicoanálisis sólo se forma en su uso, no en la aplicación práctica de una supuesta teoría.
En este punto —y vuelvo así al primer eje de coordenadas—, la vivacidad y la profusión de iniciativas en la invención de nuevos dispositivos, asistenciales y clínicos, por los miembros de la AMP me parece más que bienvenida. Son invenciones necesarias para la experiencia de la Escuela. Pero siempre como una suerte de laboratorio, como un lugar de elaboración restringida, de experimentación incluso con los diversos elementos, con los diversos metales que nos vienen dados en la clínica y que, por decir así, extraemos de las minas en cada lugar. Un laboratorio debe servir para tomar pequeñas muestras de estos metales y ver cómo operar con ellas en el crisol de la Escuela, ver qué enseñanzas podemos extraer de su análisis y de las combinaciones de sus elementos estructurales para comprender mejor cuál es la especificidad de la intervención del analista ante el nuevo real de la clínica de nuestro tiempo. Un laboratorio así supone también un trabajo en el gusto por el detalle clínico, en el estudio de los nuevos metales que se combinan en la clínica actual.
Pero no puede tratarse en ningún caso de crear un imperio de extracción minera para entrar en competencia con las multinacionales del ramo, empresas que, por otra parte, terminan por agotar las fuentes y los recursos naturales sin haber entendido todavía la naturaleza real de su objeto.
Señalemos ahora los lugares y dispositivos de la AMP que atañen al Consejo y el modo en que pienso que deben seguir siendo orientados por estos ejes de coordenadas en nuestra política.

Las homologaciones de la admisión de miembros
El Consejo de la AMP tiene la función de homologar la admisión de miembros propuesta por cada Escuela. En su reunión anual trata de la manera más detallada posible cada candidatura a partir del trabajo previo hecho por cada una y de la previa ordenación de los informes que la consejera Carmen Cuñat ha realizado anteriormente de manera tan operativa y que seguirá realizando durante los próximos dos años. Seguiremos la metodología tal como ha sugerido el anterior Presidente Leonardo Gorostiza.
El tiempo dedicado por el Consejo a esta tarea de homologación es importante y requiere de una atención especial para mantener tanto el equilibrio entre las Escuelas como las consideraciones sobre cada candidato en su relación con la causa y la experiencia analíticas. No hay en ningún caso criterios previos de admisión a cumplir pero sí un principio enunciado en su momento por Jacques-­‐Alain Miller, que los siguientes presidentes han tenido siempre en cuenta y que mi antecesor Leonardo Gorostiza recordó también: "mantener la exigencia analítica en las admisiones; nada de relajamiento sea cual fuere el precio a pagar". Lo subrayo de nuevo porque no es seguro que siempre se entienda lo mismo por esta exigencia y por el precio a pagar en su relajamiento. La historia del psicoanálisis está hecha también a partir de este real.
Dosificar quiere decir aquí modular de manera muy precisa esta exigencia que siempre toca lo más singular, hasta lo más íntimo, de cada candidato. Y las entrevistas deben poder transmitir esta singularidad más allá de los datos biográficos para aprehender del modo más preciso cuál es la transferencia del candidato con la Escuela y con la causa analíticas. A veces no es tarea fácil pero de ello dependen los avatares de esta transferencia. El problema no es promover una pastoral sobre la transferencia positiva para valorarla como un ideal y como el argumento más preciado por el candidato. El verdadero problema es calcular lo mejor posible cómo hace cada sujeto con los efectos de la transferencia sobre su propio inconsciente, con su modo de hacer para poner a trabajar en la Escuela esta transferencia. Vamos a afinar todo lo posible este trabajo con los Consejos de cada Escuela.

La garantía
Ha llevado un tiempo poner en pie distintos Secretariados de la Garantía en algunas Escuelas y seguiremos en esta dirección. La Escola Brasileira de Psicanálise dispone de una recién creada Comisión de la Garantía de la EBP que estará coordinada con una futura Comisión de la Garantía de AMP América. La Comisión de la Garantía de AMP Europa sigue su trabajo a este lado del Atlántico.
Disponemos ya de un Secretariado de la Garantía de la AMP, que estará a cargo de nuestro colega Jean Daniel Matet, quien ha aceptado con gusto cumplir su función para este próximo periodo, y que coordinará las distintas instancias que velan por el otorgamiento de este grado en nuestras Escuelas. Hay ya una Comisión de la Garantía en la AMP-­‐América. Vamos a constituir una Comisión de la Garantía para la AMP-­‐ Europa a partir del Secretariado que existe actualmente.
Entiendo esta función de nominación que pertenece a las Escuelas como una función fundamental para articular su experiencia con la Escuela Una y de tratar así la paradoja que está presente en la institución analítica y que se puede enunciar de la manera siguiente: no hay experiencia posible de Escuela, de la Escuela como sujeto, sin las forma asociativa que instituye una comunidad o un grupo. A la vez, la experiencia de la Escuela lleva hasta sus últimas consecuencias el análisis de lo real en el que se funda el grupo para disolver sus efectos de identificación grupal o de comunidad.
La nominación de AME, del Analista Miembro de la Escuela, toca de manera especial este real siempre a punto de ser eclipsado por la inercia hacia el mutualismo y al corporativismo, o incluso hacia la promoción de una suerte de experto didacta. Nada más lejos de la garantía que las Escuelas están en disposición de dar y por la que la AMP debe velar de manera especial.
Recordemos al respecto la indicación de Jacques Lacan en su Nota italiana: "El analista no se autoriza más que por sí mismo, eso va de suyo. Le importa poco una garantía que mi Escuela le da sin duda bajo la cifra irónica del AME. No es con eso con lo que opera."4 ¿Por qué sería una cifra irónica? Jacques-­‐Alain Miller señaló en su primer curso, ya en 1982, una interesante circunstancia que me parece interesante recordar ahora: en la fotocopia del texto escrito a máquina comunicado a los miembros del directorio de su Escuela, hay la escritura de Lacan en la primera página, cuando evoca al AME, cuando añadió de su propia mano esta expresión: "la cifra irónica del AME". "Cuando releyó el texto, añadió estos términos", señalaba entonces Jacques-­‐Alain Miller.5 Se trata pues de Lacan releyéndose a sí mismo, se trata incluso de un Lacan contra sí mismo, o al menos contra algunos efectos que había producido el grado de AME, grado destinado a que la Escuela reconociera a un miembro como psicoanalista que había dado pruebas de ello, por su experiencia, por su saber hacer, por su trabajo. No es un grado que se pida, es un grado que viene del Otro.
La AMP está, en efecto, en posición de dar esta garantía. Pero esta es la ironía en su mejor sentido, nada peyorativo, aunque sí paradójico: la Escuela garantiza desde el lugar del Otro las pruebas que un miembro ha dado de un trabajo, de un saber hacer, sobre una experiencia que se funda, sin embargo, en el hecho de que no hay Otro de la garantía posible. Es, pues, siempre y en cada caso una apuesta.
Es este de nuevo un punto central a la hora de distinguir la experiencia de la Escuela de cualquier empresa corporativa.

El Pase
El dispositivo y la experiencia del pase es la agalma de nuestras Escuelas, es nuestra extimidad en su sentido más genuino: toca lo más íntimo de la experiencia analítica y a la vez es su mayor vocación de exterioridad, la que impulsó al Campo Freudiano desde sus principios, ahí donde lo más interior comunica con lo más exterior. Y es aquí donde los divinos detalles son más esenciales.
Los carteles del pase funcionan en varias Escuelas a título propio y son el lugar de elaboración máximo de esta experiencia fundada en el detalle que hace a cada sujeto incomparable a otro.
Si no de una "lluvia de AEs", sí podemos hablar de la serie de relámpagos iluminadores que son cada vez sus testimonios y enseñanzas, como lo más precioso de nuestros encuentros y actividades. Hemos tenido, una vez más, el ejemplo en su intervención en este Congreso.
Hemos aprendido algo: a veces lo real del pase aparece también después de la verdad del pase, mostrando una disyunción estructural, la disyunción entre la verdad y lo real. Es ahí donde se produce el resto del pase, su más allá del sentido, también en lo que hemos dado en llamar el "ultrapase", del que aprendemos cada vez algo sólo posible en la más estricta confianza que permite su experiencia en la Escuela. Siempre con sorpresa. Las aceptamos todas, las hacemos nuestras cada vez. Son los dados inventados y lanzados por cada uno de los que han apostado por hacer existir a un psicoanalista de la Escuela, y hay que saludar cada vez el riesgo que supone lanzarlos.
Los distintos Secretariados el Pase velan por el mantenimiento de la rigurosidad del funcionamiento del dispositivo y de la experiencia. Y el Consejo de la AMP seguirá de cerca su experiencia a través del Secretariado del pase a cargo de nuestra colega Anne Lysy para los próximos dos años.

Las Escuelas y la Escuela Una
Ya he evocado este punto para hacer de él un eje mayor de la política a seguir. Añadiré sólo que, como saben ustedes, uno de los medios humanos de los que dispone la Escuela Una es su Comité de Acción, que permutará ahora como lo hace cada dos años. Mi idea es dar a dicho Comité una función preeminente, vincularlo a Observatorios dedicados a pulsar los temas candentes de la actualidad política y clínica de nuestra contemporaneidad, al lado de esa flota que está acompañando de modo transversal a la AMP: la Universidad Popular Jacques Lacan, Los Institutos del Campo Freudiano, Látigo, etc. Están ya previstos Observatorios en la FAPOL dirigidos de manera especial al exterior en los temas más candentes de la actualidad.
Capítulo aparte merecerían los carteles y su función de trabajo de base en cada Escuela. Sólo diré aquí que los carteles y su promoción deben ser tanto la puerta de entrada a las Escuelas como un modo permanente de hacer presente la función del Uno, de la Escuela Una en el trabajo de sus miembros.
Con respecto al funcionamiento de cada Escuela y a su articulación con el Consejo de la AMP, haré mía la sentencia de Lao-­‐Tse: "Gobierna mejor quien gobierna menos" pero siempre junto al conocido dicho :"Si todo parece estar yendo bien, es que has pasado algo por alto."

Internet
La AMP y la Escuela Una como experiencia translingüística y transnacional tiene sin duda en Internet su medio más propicio. El buen uso de la tecnología nos permite hoy una inmediatez y una sincronización inauditas e impensables hace solo un par de décadas, cuando nació la AMP bajo los auspicios del dios fax.
Internet es un buen instrumento para hacer existir la Escuela Una de manera lo mas sincronizada posible en lo múltiple de las escuelas de la AMP. Pero la inmediatez sistemática puede también hacernos pasar por alto los pequeños detalles, aquello que requiere un tiempo más diacrónico, un tiempo de comprender que no se evapore en la inmediatez de lo sincrónico, en el instante de mirar que se precipita en la conclusión. Corremos también el peligro de seguir la inercia de lo que pasa demasiado rápido sin ser comprendido.
Dos instrumentos, uno que ya existe y debemos afinar, el Blog de la AMP como lugar de interpretación de la civilización, más allá de su función de tablón de anuncios de nuestras actividades. Mario Goldemberg transmitirá la experiencia al nuevo responsable.
Quedó en el aire en el anterior periodo la idea de un Journal de la AMP. Veremos la forma de retomarlo. Otro instrumento que está a disposición y del que debemos sabernos servir es la red social Twitter.
Los recursos de Internet son y deben ser un instrumento especialmente relevante para la extensión de la AMP y del Campo Freudiano en nuevos lugares. Señalemos además que el Consejo de la AMP cuenta con la participación e intervención de la Presidenta del Campo Freudiano, Judith Miller, y del responsable del Secretariado para la Europa del Este de la NLS, Daniel Roy, invitados a cada una de sus reuniones.
Last but not least, señalemos que Radio Lacan ha empezado a emitir estos últimos meses. La experiencia se ha mostrado fecunda, afinando la tecnología del nuevo medio.

La AMP en la ONU
Otro capítulo aparte merece el vínculo y la intervención de la AMP en la ONU como Organización No Gubernamental reconocida con el carácter de institución consultora, Special Consultative Status. Hemos participado ya en varios eventos y en 2015 la AMP debe redactar un informe de actividades que supone mantener ese status. A la vez, estamos viendo la posibilidad de organizar los llamados "side events" sobre los temas que nos parezcan de interés para incidir en su medio. Nuestro colega Gil Caroz seguirá al tanto de este importante vínculo para la AMP.
Es este un lugar donde poner a prueba nuestra política con el Otro de la civilización que nos ha tocado, con sus encuentros y desencuentros.
Finalmente, qué es la AMP sino una serie de encuentros singulares con la transferencia, —cada uno de ustedes, uno por uno— una serie de la que nos empeñamos en llegar a deducir qué ley la conduce, qué ley la agita, qué ley le permite continuar siendo lo que es y lo que puede llegar a ser… Pues bien, lo que me parece que anima la Escuela Una es esto: la certeza de que finalmente no hay ley alguna, y la certeza a la vez de que no debemos dejar de buscarla, uno por uno, sabiendo que no la hay, y que no cesa de no haberla.
Así, se trata para cada uno de nosotros de saber jugar la partida de la transferencia en nuestro siglo, teniendo en cuenta lo real en el que se funda. No hay dados marcados, tampoco un dios que los tire ni deje de tirarlos a la espera de tiempos mejores, como creen, cada una a su manera, la ciencia, la religión o la magia.
Vienen ahora mis agradecimientos.
Agradezco al anterior Consejo de la AMP, y muy especialmente a Jacques-­‐Alain Miller y a las instancias del Campo Feudiano, la confianza que han depositado en mí para sostener la función de Presidente durante este próximo periodo. Es un honor y una responsabilidad que asumo con todo el entusiasmo y también con la prudencia gracianesca necesaria para mantener el rumbo marcado por mis antecesores.
Gracias especialmente a Leonardo Gorostiza, que ha ido realizando estos dos últimos años una suerte de relevo progresivo, pausado pero constante, como un relevo de atletismo en 4x100 metros pero a cámara lenta. Así, de hecho estoy ya en marcha desde hace unos cuantos meses.
Agradezco también su disponibilidad a los colegas que formarán parte del Consejo durante el próximo periodo, especialmente a los colegas escogidos para el Bureau, Guy Briole y Anne Ganivet, que han dado ya la medida de su gran dedicación y eficacia en la organización de este Congreso. Y debo decir que me han mostrado también tal apoyo y disposición durante este tiempo previo de transición, que sé muy bien que cuento con la mejor colaboración posible para llevar hacia delante nuestra tarea.
Estimados colegas. Estas son las boyas para la ruta que quiero mantener con ustedes.
No voy a decirles como mi paisano catalán Manel Valls, —permítanme pronunciar su nombre así, a la catalana— al suceder en Matignon a Jean-­‐Marc Ayrault:
« Je vais aller encore plus loin » et « plus vite » —"Voy a ir todavía más lejos, y más rápido". No voy a decirlo, aunque ya lo he dicho. Más bien, de nuevo, festina lente, apresurarse lentamente, y tal vez conviene ir una poco más para acá en lugar de todavía más allá, siguiendo el divino detalle, sin querer alcanzarlo todo.
Tampoco les diré, como ha dicho recientemente la enérgica andaluza Ana María Hidalgo al suceder a Bertrand Delanoë en la alcaldía de Paris, confesando un secreto al diario Le Monde: « cela fait plusieurs années que j'y pense en me maquillant le matin » — "hace varios años que pienso en ello al maquillarme de buena mañana". Aunque también dijo: "Je serai la maire de tous les Parisiens" — "Seré la alcaldesa de todos los parisinos". Eso sí podría decírselo a ustedes, siguiendo el tópico: "Seré el presidente de todos los miembros de la AMP". El único problema para nosotros es precisamente que no hay Un "Todos", sino sólo Uno por Uno. Y eso va a exigirme una atención especial por el detalle, así como por lo Múltiple en nuestras Escuelas.
Cuenten para ello con mi mejor disponibilidad.
Entonces, y para concluir, mejor volver al sutil aragonés Baltasar Gracián, cuando aconseja no querer llenar grandes vacíos, especialmente el lugar vacío necesario que para nosotros encarna la función del deseo, el deseo de hacer existir lo Uno en lo Múltiple y lo Múltiple en lo Uno.
"Huya de entrar a llenar grandes vacíos —escribía también en su Oráculo Manual…—. Y, si se empeña, sea con seguridad del exceso. [Es decir, con la seguridad de dejar un resto fecundo]. Es menester doblar el valor para igualar al del pasado."
Muchas gracias por su atención.
18 de Abril de 2014

 
N O T E S
1- Baltasar Gracián, "Oráculo Manual y Arte de Prudencia", Obras Completas, Editorial Cátedra, Madrid 2011, p. 417.
2- Laurent, E., "Fin de una época", en la revista digital Consecuencias nº 10: http://www.revconsecuencias.com.ar
3- Laurent, E., "La crisis post-­‐DSM y el psicoanálisis", Latigo http://www.latigolacaniano.com/textos.html
4- Lacan, J. Autres écrits, Éditions du Seuil, Paris 2001, p. 307.
5- Miller, J.-­‐A. Curso del 9 de Junio de 1982. (Inédito).