World Association of Psychoalanysis

 

Siete preguntas a Jesus Ambel

Miquel Bassols

 

El texto de Jesus Ambel nos invita a la lectura de un capitulo del Seminario III de Jacques Lacan sobre *Las psicosis* para abordar el tema de la pareja en esta estructura. Su lectura se focaliza asi en la cuestion de *el fenomeno psicotico y su mecanismo* para situar la serie de nociones que Lacan utiliza en su estudio del caso Schreber, fundamentalmente en el binario compuesto por las nociones de *defensa* y de *reconciliacion*. Asi, el titulo de su texto nos indica el corte temporal y conceptual que nos propone en esa lectura: *La pareja de Schreber en 1956: entre la defensa y la reconciliacion*.

1) La primera pregunta se refiere precisamente a este corte conceptual: defensa y reconciliacion ¿Se trata de dos nociones freudianas heterogeneas y disjuntas o son dos nociones opuestas, una como el reverso de la otra, complementarias, o incluso suplementarias? Si el concepto de defensa tiene, despues de la lectura critica que hizo Lacan de su uso en los postfreudianos, un nuevo lugar en la obra de Freud, la nocion de *reconciliacion* pareceria no tener la fuerza suficiente para ponerse en serie con ella. Pero este es precismente el interes de la lectura que nos propone Jesus Ambel. Si el sujeto Schreber se constituye en un modo de defensa frente al goce, -el modo de defensa designado con el termino de la *Verwerfung*, la fosclusion- su experiencia de transformacion en la mujer de Dios lo situa en el horizonte de una reconciliacion que devolveria el orden al mundo del Otro. Asi, reformulamos nuestra pregunta: ¿que espacio designa ese intervalo, *entre la defensa y la reconciliacion*, en la experiencia del sujeto psicotico? ¿No nos indica una logica muy precisa en la que un termino, *la reconciliacion*, responde a la divisionj abierta por el primero, *la defensa*? ¿Seria entonces ese intervalo el propio espacio de lo que Lacan llama *el proceso del sujeto psicotico* en el despliegue de sus sintomas hasta el punto de una metafora delirante en la que encuentre su estabilizacion?

2) La segunda puntuacion se refiere a la nocion de *certeza*, que Lacan situa al principio del capitulo como fundamento del sistema delirante. Se trata, en efecto, como recuerda Jesus Ambel, de un certeza radical, de la significacion inquebrantable que encontramos en el fenomeno elemental o en la llamada *creencia delirante*. Uno de esos fenomenos recibe en la experincia de Schreber el nombre de *Seelenmord*, el asesinato del alma, fenomeno que el propio sujeto presenta como completamente enigmatico. Pero precismente, Lacan ha senalado un poco antes que *a decir verdad, en la realidad de su alucinacion, el loco no cree*. Entonces, ¿que diferencia hay entre la certeza y la creencia en el sujeto psicotico? A la certeza delirante, ¿no corresponderia mas bien una *increencia* fundamental, aquella misma que Freud designo como la *Unglauben*, que atane a un punto crucial del sistema simbolico?

3) Vayamos ahora a la propia nocion de *Versohnung*, de reconciliacion, en la que Schreber se encontraria como la mujer de Dios. Tal como subraya Jesus Ambel, se trata de una relacion muy particular, en la que Lacan indica que no hay *nada que de idea de una verdadera relacion entre dos seres*. Nada que ver con la relacion fusional e inefable del amor mistico que encontramos en un San Juan de la Cruz o en una Santa Teresa. Se trata, en efecto, de un *testimonio verdaderamente objetivado* de una relacion en la que el sujeto debe distinguirse y mantenerse alejado a cierta distancia del Otro en una dualidad irreductible. No podemos dejar de senalar aqui una referencia implicita en esta observacion de Lacan, una referencia que en otro lugar del Seminario hara explicita y que mantendra como una referencia de lectura hasta su Seminario *Aun*, veinte anos despues. Se trata del estudio de Pierre Rousselot *Para la historia del problema del amor en la Edad Media*. Lacan dira mas adelante en el propio Seminario III (p. 363): *Puede parecerles que recurrir a una teoria medieval del amor para introducir la cuestion de la psicosis es un rodeo curioso y singular. Es imposible, empero, concebir si no la naturaleza de la locura*. Y, en efecto, la lectura de Rousselot aclara dos formas del ampor enteramente distintas, dos posiciones del sujeto en el amor llamado *fisico* y en el amor llamado *extatico*. Entre sus diferencias, senalemos una fundamental para plantear nuestra pregunta. El amor fisico tiende a la fusion del sujeton con el Otro, a hacer de dos uno. El amor *extatico*, por el contrario, se sostiene en una dualidad irreductible, en la que el sujeto busca la justa distancia y separacion de su pareja. En la *reconciliacion* schreberiana, ¿no se trataria mas bien de esata segunda dimension donde el sujeto debe mantener una dualidad irreductible para constituir su sintoma en su *ser la mujer de Dios*, esa mujer que falta a todos lo hombres? ¿No es en esa dualidad irreductible donde el sujeto psicotico hace existir la relacion sexual, no como una *verdadera relacion entre dos seres* sino como un correlato en el que el sujeto es tomado en lo real como objeto en la completud del goce del Otro?

4) El siguiente punto se refiere a la nocion de defensa en una referencia clinica ajena en principio a las psicosis, el famoso *acting out* del caso de Ernst Kris, el *hombre de los sesos frescos*. No vamos a rehacer el recorrido del caso. Jesus Ambel senala aqui la expresion freudiana que Lacan subraya como expresion comun para analizar ese acting out y el mecanismo psicotico: *lo que fue rechazado en el interior, reaparece en el exterior*. En efecto, es con esta expresion que Lacan construye en este Seminario la famosa definicion de la forclusion: lo que ha sido excluido de lo simbolico retorna desde lo real. Lo interesante es que en este punto del Seminario, -Jesus Ambel lo recuerda al pasar- eso que es excluido de lo simbolico, eso que nunca fue integrado en su estructura es *la funcion femenina en su significacion simbolica esencial*. Es, pues, esa funcion, la que retornara para el sujeto, desde lo real, como su destino de ser para el Otro. Pero entonces, no es tanto que Dios se constituya en la pareja de Schreber, sino mas bien que Schreber se ve llevado a ser la pareja de ese Dios para el que quedara reducido a ser esa parte nunca integrada en lo simbolico, es decir, la funcion femenina. En esta direccion planteamos la pregunta: ¿podemos hablar propiamente de una pareja para el sujeto psicotico, o mas bien debemos plantearnos de quien o de que se hace el la pareja? ¿De que Otro del goce se hace la pareja sin que el pueda reconocerlo propiamente como pareja reciprocamente? En todo caso, ¿en que modificaria esto el recorrido entre defensa y reconciliacion? ¿Hay en la reconciliacion cierto reconocimiento de ese ser de pareja para el Otro?

5) Si por un lado, tal como indica Jesus Ambel hacia el final de su texto, *la defensa pone de manifiesto mejor que otras nociones la relacion del sujeto con la pulsion*, por otro lado la nocion de la *Versohnung*, de la reconciliacion, situa al sujeto como pareja del Otro, en el caso de Schreber, como la mujer de Dios, en el horizonte de su experiencia. Tenemos pues aqui dos parejas: el sujeto y la pulsion por una parte, Dios y la mujer por otra. En el primer caso la pulsion es la pareja de la falta de ser del sujeto, en el segundo caso el ser mismo del sujeto se constituye en la pareja del goce del Otro. ¿No podriamos extender la nocion de reconciliacion a la pareja fundamental del sujeto y la pulsion en el analisis? Si el encuentro del sujeto con lo pulsional del goce significa siempre un encuentro traumatico, ¿podriamos situar entonces la reconciliacion del sujeto con la pulsion en el horizonte de todo analisis? O mejor ¿hay reconciliacion posible entre el sujeto y la pulsion? En ese espacio que Lacan abordaba con la pregunta motivo de su investigacion de como experimenta el sujeto la pulsion mas alla del fantasma, ¿es posible utilizar el termino de *reconciliacion*?

6) Siguiendo la logica de una clinica de la *forclusion generalizada*, subrayada en diversas ocasiones por Jacques-Alain Miller, hemos visto ya como se ponia en serie la clinica del *acting out* y la del fenomeno psicotico en la comunidad de esa formula: *lo que fue rechazado en el interior, reaparece en el exterior*. Digamos que la ultima frase con la que Jesus Ambel concluye su texto remite a una expresion de Lacan en este Seminario que no deja de resultar llamativa como anticipativa de futuros desarrollos. Segun ella *el delirio no carece de relacion con el discurso normal*. Nos gustaria, en efecto, que Jesus Ambel desarrollara algo mas esa fecunda idea con la que termina su texto dejandonos un poco en ascuas.

7) Va para concluir una pregunta suplementaria. ¿Que lugar ocupa el analista en ese intervalo como una nueva pareja posible para el sujeto psicotico, una pareja de la que no podria hacerso su complemento de goce? ¿Estaria el analista mas bien del lado de *la defensa*, de llevar al sujeto a su punto de division ante la pulsion, o estaria mas bien del lado de *la reconciliacion*, de buscar con el una posicion de suplementariedad del goce del Otro en el que pudiera alojar su ser?