World Association of Psychoalanysis

 

DEL DICTAMEN DEL CARTEL DEL PASE

Samuel Basz

 

La nuestra, la de la EOL, es una comunidad comprometida muy tempranamente con el pase. El pase fue, efectivamente, el nucleo epistemico -politico alrededor del cual se configuro la EOL. Por otra parte el binario saber supuesto -saber expuesto prometia una renovada articulacion de la clinica con el Discurso analitico. Es cierto que los distintos grupos e instituciones que confluyen en la fundacion de la EOL se inscribian en una referencia segura al Campo freudiano y a lo que en el se perfilaba como la Orientacion lacaniana. La doxa compartida entendia que el concepto de Escuela, extraido como tal por esa misma Orientacion, implicaba solidariamente al pase.

Era un momento en que coexistian varios grupos, algunos con un alto desarrollo institucional que los llevaba a disenyar para si un destino de Escuela. Por eso mismo, si el pase se constituye en el eje de lo que hace posible la EOL es por que los grupos se percatan de que el pase no podia instalarse solidamente y en un tiempo conclusivo prudente, si los grupos, por mas nutridos y activos que fueran, permanecian como tales.

Con todo, esa logica no constituia un argumento suficientemente poderoso para impulsar los acontecimientos:

1 - Porque los grupos no podian afirmarse en la excepcion, por mas que forzaran su evolucion en Escuela, si en la misma ciudad habia otros con las mismas referencias teoricas y con identica transferencia de trabajo.

2 - Y porque si esas referencias comunes valian para todos ellos como el semblante de una causa en comun, solo quedaba el camino de reforzar enloquecidamente las diferencias para justificar las consecuencias institucionales de las identidades grupales.

Por eso la formula "la Escuela es el pase" desplazo a su justo lugar los terminos de la apuesta.

No podia instituirse el procedimiento, no podia pensarse seriamente en fundar la Escuela sin la condicion de una alternativa transgrupal y por eso mismo transnacional.

Todo el movimiento hacia la Escuela tuvo en el pase su eje principal.

El pase se constituyo en el centro de las discusiones teorico -politicas, al punto que sin tener la experiencia local, efectiva, del procedimiento se desplegaron numerosas elaboraciones respecto del mismo. Recordemos que hubo una publicacion que si pudo llamarse "El Pasador" es por que encarnaba elocuentemente esa tendencia.

Tampoco faltaron quienes entre nosotros mismos, aqui y en la ECF, advertian en todo esto una anticipacion idealizante.

Hoy, a punto de iniciar un tercer tiempo de la serie con los nuevos carteles, tenemos una trayectoria por la que debemos responder en la medida de su realizacion. Creemos que en el pase ha de verificarse puntualmente si estamos a la altura de esa apuesta fundacional, apuesta fundada en lo transgrupal.

Hoy disponemos de una variada documentacion que da cuenta de lo que nos puede ir ensenyando el pase en sus multiples niveles de incidencia, tanto clinicos como teoricos y politicos.

Segun lo que surge de mi participacion, tanto en el primer Secretariado como en el Cartel del pase, hay en principio, a mi entender, tres consecuencias que pueden establecerse:

a) Que la practica demostro que lo que sabiamos acerca del procedimiento no altero el valor de los argumentos epistemicos, clinicos y politicos que sustentaron en su momento el proposito de su institucion efectiva. Dicho de otra manera, que estabamos en lo cierto, que tenia sentido jugarse por el pase. Que efectivamente no hay Escuela sin pase.

b) Que la practica del pase demostro que lo que creiamos saber del mismo se conmovia profundamente. Dicho de otra manera, nos llevo a revisar nuestros prejuicios y a actualizar sus articulaciones epistemicas, clinicas y politicas.

c) Que hoy nadie, que este mas o menos advertido de la vida de la EOL podria concebir su funcionamiento sin el pase, pero tambien que la practica del pase permite aislar una otra premisa, premisa que tiene consecuencias en la direccion de la cura y que objeta toda reivindicacion de una clinica lacaniana autonoma de la Escuela; esta premisa se puede formular asi: no hay pase sin Escuela. Dicho de otra manera, no hay pase "uno" si no hay pase "dos".

d) Que el pase es una ocasion privilegiada en la que el psicoanalisis mismo puede ser interrogado: en este sentido el pase es un lugar eminente de investigacion de psicoanalisis puro.

Es en la trama de estas consecuencias que voy a referirme a un punto preciso de la practica del cartel: la formulacion, la escritura, la redaccion del dictamen.

La redaccion del dictamen es el ultimo paso del cartel en relacion a un testimonio, despues de haber escuchado a los pasadores y despues de lo que se supone ha sido la conclusion de la discusion del mismo en el interior del cartel. Digo "lo que se supone ha sido la conclusion" porque muchas veces la redaccion del dictamen lleva a retomar la discusion.

El dictamen se escribe pero no se lo entrega como escrito al pasante. Lo escrito le es comunicado verbalmente, y salvo situaciones excepcionales, personalmente, por un miembro del secretariado (en general el que lo recibio al comienzo de la experiencia). Es decir que el dictamen es en verdad escuchado por el pasante. Y como -luego veremos las razones- tratamos de no limitarnos al si o al no respecto de una nominacion o de una recomendacion posible de entrada por el pase, lo que es leido no puede no ser interpretado; al menos en lo que traspasa ese si o ese no.

El dictamen es el medio por el cual le puede llegar al pasante el topos y el momento en el cual el cartel entiende que pudo establecerse una ganancia de saber: si fue en el propio analisis, si fue en el pase mismo referido al analisis, o si fue en el pase pero en referencia a acontecimientos post-analiticos que sucedieron entre la conclusion y el pedido de pase o durante el testimonio mismo.

Es evidente que todo esto traspasa el si o el no incluido como juicio en cada dictamen.

Es mas facil concebir la ganancia de saber y su eventual localizacion en el si; pero si hay una evidencia incuestionable de la experiencia del pase es que se constata masivamente una ganancia de saber en los pases que no fueron nominados o recomendados, y el dictamen es el unico medio que disponemos para transmitirla.

Al mismo tiempo, y poniendo en sistema el conjunto de los dictamenes producidos hasta la fecha por el cartel en el que participo, se constata el interes del cartel por dar cuenta de los puntos de no articulacion que pudieron situarse en cada testimonio, independientemente de la faz apofantica del dictamen.

En la medida de lo posible, el dictamen trato de incluir por medio de una cita del mismo testimonio, la particularidad en que se situaba un punto de detencion. Por otra parte, y cuando se trato de una salida de analisis que podia situarse en referencia a estos impasses, al constatarse la presencia de la causa final, el dictamen dio a entender que cabia la decision, por parte del pasante, de hacerse escuchar un poco mas o no.

Por el contrario el dictamen del cartel se limito en algun caso a indicar de un modo muy general que ese testimonio no permitia situar la logica de un fin de analisis, precisamente porque una singular irrupcion de goce aparece en lugar de su aislamiento en el analisis, y este se da por finalizado en base a una articulacion que no lo toma en consideracion.

En otro caso el cartel se pronuncia en un calculo clinico -politico, aludiendo en el dictamen a la necesidad del pasante de permanecer advertido frente a la vigencia de una defensa, situada en un punto preciso del testimonio y consignada en el dictamen por una referencia textual.

Sabemos que aunque aspire al matema, el psicoanalisis no es una rama bien acomodada en el arbol de la ciencia. Si sobrevive es porque esta el psicoanalista que lo aguanta en ese dificil lugar que Miller llamo de falla geologica, lugar de quiebre que se establece entre la vieja capa de la cultura humanista y el joven estrato de la Ciencia. Por eso el dictamen, queriendo ser una proposicion traslucida respecto de sus fundamentos demostrativos, va sin embargo y casi siempre de la alusion a la cita, de la indicacion precisa del punto de estructura a la retorica oracular.

Solo al pasar menciono el problema del psicologismo, esta insidiosa enfermedad infantil del psicoanalisis que se constata en algunos testimonios escuchados. Tratare de ocuparme en otra oportunidad y especialmente del tema. Pero dire que en los dictamenes su incidencia fue siempre referida por alusion, es el modo que el cartel encontro de evitar en el dictamen la formulacion de un juicio epistemico que puede ser facilmente confundido con una postura "ortodoxa".

El dictamen tiene, a veces, consecuencias que pueden conocerse por parte del cartel. Eso ocurrio para nuestro cartel en cuatro ocasiones.

Efectivamente fueron cuatro los pasantes que entendieron que debian ser recibidos por algun miembro del cartel despues de haber escuchado el dictamen; solo uno de ellos preguntaba por las razones del dictamen; en los otros tres lo fundamental no pasaba por un cuestionamiento referido al juicio (nominacion o no, recomendacion o no como miembro). En dos de estos casos se trato de preguntas relacionadas con algun punto del dictamen que el pasante necesitaba situar con mayor precision y que evidenciaba una elaboracion provocada por el dictamen mismo. En el otro caso hubo una reubicacion de los terminos a los que habia llegado el pasante en su testimonio y un oportuno y pertinente relanzamiento del trabajo analitico.

El dictamen "ideal", a mi entender, debe contener algunos de los significantes amos de la demostracion que supone. Sin ser el dictamen mismo una demostracion, su texto proviene de un ejercicio eminentemente demostrativo que se desarrollo en el interior del cartel, y el hecho de incluir en el dictamen algunos significantes que ordenaron su logica, puede permitir a quien lo recibe avanzar en el orden de las razones que intervinieron en ese resultado.

En funcion de la experiencia, entiendo que se puede tender a construir el dictamen como se puede construir un a-teorema, con la preocupacion de responder por la singularidad del testimonio, y apostar a que en el pasante, resuenen las razones que subyacen a la conclusion.

Esto presupone que el pasante anudo ya en "su" apuesta una primera interpretacion de la Escuela. Y el pasante, en esta interpretacion primordial, traduce su conviccion de que en el Pase puede alcanzar "en presente" una verdad que quedo en retardo porque en su momento solo pudo ser anticipada. Esta verdadera torsion temporal, por la que se hace presente lo que fue contingente, tiene "en" la Escuela su lugar necesario, porque es alli en la Escuela donde se realiza, para el psicoanalisis, el dualismo del saber.

1° Diciembre 2000