World Association of Psychoalanysis

 

Extravíos del acto y de las normas
Acting out, pasaje al acto y acto analítico

Luis Solano

El tema nos invita a considerar, en primer lugar, los actos extraviados. Esto nos induce a pensar que si hay actos que se consideran extraviados, ellos lo son, en referencia al acto que es acto verdadero. En este sentido, la enseñanza de Lacan nos permite diferenciar en la clínica psicoanalítica, el eje del acto y las zonas de extravíos y de sus errancias.

Es decir que el tema de nuestras Jornadas de trabajo, nos confronta de lleno con la problemática ética del acto.

Si Lacan a definido el acto psicoanalítico, relevando de la responsabilidad del analista, podemos suponer, que la justeza de la posición del analista, no es solidaria de los extravíos del acto. Sin embargo, ningún analista se encuentra exceptuado de la posibilidad del lapsus del acto analítico. De ahí la importancia del dispositivo del control, a fin de que el psicoanalista pueda verificar y rectificar, si es necesario, su posición en la cura. También, el fin del análisis y el pase conclusivo, son dispositivos post-analíticos, que permiten verificar el acto analítico a partir de la reproducción del analista. Es decir que el analizante que pasa a la posición del analista, como producto del acto analítico, testimonia del recorrido lógico que le ha posibilitado acceder, disponer del acto analítico.

Es cierto que en el campo de los extravíos del acto, normalmente en la clínica, se registran del lado del sujeto analizante. Ya sea que los extravíos del acto lo conducen a pedir un análisis, o bien, los extravíos del acto se producen en el curso de la cura, lo cual compromete la responsabilidad del analista.

En la clínica psicoanalítica, los extravíos del acto han sido aislados e identificados bajo las denominaciones de acting-out, pasaje al acto y perversiones transitorias. Podemos indicar que, siguiendo la enseñanza de Lacan, si ellos se producen en el curso de un análisis, tienen que ver con el lapsus del acto del acto del lado del analista.

Me ha parecido oportuno, en esta ocasión, situar los términos de acting-out, pasaje al acto y acto analítico en la enseñanza de Lacan, a partir del texto más novedoso que haya visto la luz en el país del psicoanálisi. Me refiero a "Los seis paradigmas del goce", de Jacques-Alain Miller. Texto que demuestra el movimiento que anima la enseñanza de Lacan sobre la doctrina del goce. Cada uno de los seis paradigmas, se inscribe en un momento particular. Cada uno de ellos es correlativo de una nueva definición del inconsciente y correlativo de las nuevas refundiciones que responden a otras tantas interrogaciones de orden táctico, estratégico y político en el psicoanálisis.

Acting-out
El acting-out es una noción eminentemente psicoanalítica. Lacan la define como un acto que sobreviene en el curso de una tentativa de solución al problema de la demanda y del deseo.

El acting-out comporta siempre un elemente altamente significante y, como tal, enigmático. Siempre se lo encuentra en el camino de la realización analítica del deseo inconsciente. El acting-out es fundamentalmente un mensaje. En él hay un sujeto, una escena y la mirada del Otro. Es, entonces, alqo que se muestra, que un sujeto muestra al Otro. Desde la estructura, el acting toma sus coordenadas de algo accidental. Lacan, en su Respuesta al Comentario sobre la Verneinung de Freud de Jean Hyppolite, da cuenta de él, a partir del caso del hombre de los sesos frescos de Kris, como una interferencia del simbólico y del real que implica una irrupción de una "relación oral primordialmente retranchée, primordialmente offside. La enseñanza que Lacan extrae de ese ejemplo paradigmático, es que en el acting-out siempre un objeto juega un rol preponderante. Este extravío particular del acto se inscribe, en ese momento de la enseñanza de Lacan, en el movimiento en el que la libido tiene un estaturo imùaginario y la verdadera satisfacción es la simbólica.

Jacques-Alain Miller ha situado ese momento como el primer paradigma del goce, "La imaginarización del goce. Es el paradigma que demuestra la disyunción fundamental entre el significante y el goce. El goce, que es imaginario, y puede, en casos de ruptura de la cadena significante, de la cadena simbólica, emerger dando lugar no sólo al acting-out sino tambien a otro tipo particular de extravío del acto y de las normas, las perversiones transitorias del sujeto neurótico.

Pasaje al acto
El pasaje al acto no es una noción psicoanalítica. En efecto, se trata de una importación desde la psiquiatría que se esclarece con el psicoanálisis, a partir del concepto de acto psicoanalítico. El pasaje al acto no necesita de la mirada del Otro y consiste en la separación radical de la escena, del Otro. Es un movimiento de transgresión radical de una norma, de un límite que implica la mutación del sujeto. El pasaje al acto apunta siempre al corazón del ser. En él, la certeza es el motor y su carácter es definitivo. El pasaje al acto suicida es el paradigma de la separación radical de un sujeto de la alienación significante.

El pasaje al acto toma su lugar en la enseñanza de Lacan, a partir de las coordenadas de la Etica del Psicoanálisis. Es lo que Jacques-Alain Miller ha ordenado en el tercer paradigma del goce, "El goce imposible". El goce aquí, es real y para alcanzarlo, el sujeto no sólo ha de atravesar la barrera simbólica, la que encarna la ley, y la barrera imaginaria, la de lo bello, sino que también ha de atravesar la barrera del real donde se encuentra Das Ding.
Este paradigma, "El goce como imposible", demuestra que deseo y fantasma no consiguen saturar lo que es, fundamentalmente, disarmónico entre el goce y el sujeto. La Cosa, Das Ding, solo puede alcanzarse a partir de la enorme transgresión que es el pasaje al acto.


El acto psicoanalítico
Lacan define, en el Seminario del mismo nombre, el acto verdadero como aquello que sucede en el lugar de un decir y que cambia al sujeto. Es decir que, en el acto hay destitución del sujeto que lo instaura. En el acto verdadero, que no se confunde con ninguna acción, hay muerte del sujeto. El acto implica un rechazo del inconsciente, es decir que los "equívocos del pensamiento, de la palabra y del lenguaje" no tienen lugar alguno. El psicoanalista, en el dispositivo de la cura, no es sujeto. El psicoanalista solo puede operar en la cura a partir de un "yo no pienso", y sólo a partir de esa posición, el psicoanalista puede ser el agente del discurso que aloja el acto analítico.

El acto verdadero no se deduce, ni tampoco se calcula. El acto analítico no es del orden de la garantía como tampoco es una suposición. El acto verdadero es del orden de la certeza, del riesgo y también "del orden de la impostura". En efecto, impostura, dice Jacques-Alain Miller, ya que el psicoanalista hace como "si supiera lo que hace cuando en realidad no lo sabe de ninguna manera". Cabe en tal caso agregar que el psicoanalista que hace así, como sujeto, no está. No hay sujeto del acto.

La promoción del concepto de acto analítico, me parece poder ser ubicada en el quinto paradigma, "El goce discursivo". Es el gran momento de la conceptualización del discurso y en el cual, Jacques-Alain Miller nos ha enseñado a leer una relación primitiva del significante con el goce. Es un momento precedido por una nueva definición del inconsciente, en tanto que le corresponde un registro ético, que se traduce en el "querer ser". Querer ser, es una modalidad ética, en relación con el ser y el no ser del registro ontológico.

El estatuto ético del inconsciente implica que no se puede considerar que él ya esta ahí, de antemano. El estatuto ético del inconsciente implica, por el contrario, que hay algo intermedio, entre el ser y el no ser, que quiere realizarse, que quiere ser.
¿Qué es lo que permitiría al inconsciente realizarse? Una segunda interrogación me permitirá centrar mejor la primera: ¿Cómo se conecta el acto psicoanalítico con el operador y soporte de la transferencia, el sujeto supuesto saber ¿ Del Banquete de los analistas hemos aprendido que el acto analítico esta ligado a la falla del sujeto supuesto saber. El acto analítico es necesario a causa de una paradoja: "por una lado la transferencia se sostiene del sujeto supuesto saber y, por otro lado, el inconsciente (y sobre todo su definición inconsciente-interpretación) lo desmiente".

El acto analítico es promovido a suplantar la noción de posición del analista, por la razón eminente de que el acto verdadero es creador, fundador y primordial. El acto analítico es la respuesta a la inconsistencia del inconsciente. A partir de la consistencia lógica del objeto (a), el acto psicoanalítico tiene toda la aptitud necesaria para soportar, en la transferencia, al inconsciente, a la inconsistencia lógica del inconsciente.

El acto analítico, que implica el significante que lo distingue de la acción y que se sitúa en relación con lo que queda de ser como consistencia lógica, permitirá, en la cura, conducir un sujeto que lo consiente, a verificar y transformar su relación con el resto de goce incluido en su síntoma.

Es también en el sexto paradigma, Le non rapport, donde Jacques-Alain Miller extrae del Seminario Encore que el acto psicoanalítico se inscribe de manera decidida como instrumento apto para déranger la défense (molestar o desbaratar la defensa). Es el acto, por su capacidad creacionista, el mejor medio para inventar los nuevos "conectores" necesarios, como producto de nuestras invenciones de psicoanalistas. Medio eficaz para contrarestar la rutina, propia de la tradición, y de "nuestra tradición en particular".

Tal es la tarea que nos incumbe a cada uno de nosotros, en la medida en que nadie esta exceptuado, y menos aún en la Escuela que se inspira de la enseñanza de Lacan, del "deber de reinventar el
psicoanálisis", uno por uno.

Valencia, mayo 2001