World Association of Psychoalanysis

 

Futuro anterior

Graciela Brodski


Como cualquiera puede sospechar, el título que los organizadores de las Jornadas propusieron para esta mesa final es una verdadera paradoja.

Durante estos días, consideramos que las incidencias memorables suponen una mirada retrospectiva sobre momentos de la práctica del psicoanálisis que dejaron una huella en la formación del analista, pero lo que nos toca intentar ahora no va en esa dirección, sino que se nos pide decir algo sobre *las incidencias del psicoanálisis en el porvenir del movimiento psicoanalítico*.

La incidencia en el porvenir es, francamente, un problema. ¿Cómo saber si lo que se hace hoy va a incidir en el porvenir? Me corrijo: es seguro que va a incidir, pero ¿de qué manera? Y además, ¿cómo incidir sobre algo en movimiento? La incidencia supone un encuentro, un impacto, así como choca el rayo de luz contra la superficie que lo refracta. Pero con algo cambiante, zigzagueante, atópico¿Cómo incidir en el futuro de algo que se desplaza, que avanza, retrocede, que se contrae hasta caber entre las cuatro paredes de un consultorio o se extiende hasta atravesar los mares?

Durante estos días, hemos echado una mirada hacia atrás, explorando el territorio que va entre el recuerdo y el olvido. Olvidar y recordar suponen lo acontecido. En pocos días, por ejemplo, recordaremos los diez años de la creación de la EOL. Por lo que pude hablar con algunos colegas, parece que somos muchos los que últimamente sacamos de nuestros cajones las cartas del Movimiento hacia la Escuela, los textos de la Hora del debate. Ayer mismo tuve entre mis manos los papeles con las firmas apuradas que pedían, un 5 de octubre de 1991, la creación de un Comité de gestión para fundar la Escuela

¡Inolvidable!

Pero ¿qué será la EOL dentro de diez años? ¿Que será la IPA? ¿Qué la AMP? ¡Adivinos y profetas, abstenerse!. Para buscar esa respuesta, no hay cajones con recuerdos atados con un moño; esos cajones están tan vacíos como la tumba del padre.

Ahora, en cambio, se trata de mirar hacia delante y anticipar cual será el porvenir del movimiento psicoanalítico que Freud hechó a andar cien años atrás.

No es un ejercicio de imaginación, es un debate que implica sin duda que se parta del futuro para volver sobre el presente, un ejercicio que se realiza en el *futuro anterior*. Por ejemplo -para volver sobre algunos términos que se escucharon en estos días-, sorpresas hay muchas. La negativa a aceptar un derecho a réplica puede ser una sorpresa en la vida de alguien, puede ser intrascendente, puede ser memorable, inolvidable. Pero la cuestión decisiva no es esa sino cómo transformar la sorpresa en ocasión, y para eso hay que tener una anticipación del porvenir, así como el analista tiene una anticipación del caso cuando decide qué tomar para la interpretación y qué dejar pasar.

Supongamos un cuadro realizado según los métodos clásicos, cuya perspectiva se construye a partir de ubicar un punto de fuga, un punto ideal, hacia el cual convergen líneas que en realidad son paralelas. Se podrá decir que todo depende del punto de vista, y es cierto. Pero ese punto, por mas infinito que sea, hace entrar la temporalidad en el plano y traza una dirección.

En ese punto de fuga, Jacques-Alain Miller ubicó hace unos días la reunificación del movimiento psicoanalítico. Entiéndase: no una confluencia en una misma institución. No se trata de un plan de reunificación guiado por no sé que ideal apostólico. Se trata más bien de darse por enterados de algo que ya se desencadenó, como se desencadena la salida de análisis, que hay un deslizamiento libidinal que ya se produjo, que primero fue un hecho aislado, y luego otro, y que ahora no es posible desconocer que se trata de un desplazamiento transferencial que se orienta en nuestra dirección y que -vuelvo sobre lo mismo- se puede rechazar o acoger.

Pienso que para los analistas de la AMP, lo que se viene son tiempos duros, donde habremos perdido el confort de hablar el mismo idioma, la comodidad del sobreentendido, la complicidad de la cofradía.

Puedo anticipar, entonces, al menos dos reacciones entre nosotros:

  • una es la reivindicación de los *duros y los puros*. Ya la conocemos: su extremo es rechazar todo debate, todo encuentro, no entrar jamás en la conversación y rehusarse siempre a la demanda del Otro, que invita a responder, a argumentar. La EOL nació contra esta posición, esa misma que con cierto tabú del contacto repetía diez años atrás que la Argentina no era Europa. ¿Para qué decir algo tan obvio sino es para incrementar la distancia existente? Es cierto, la AMP no es la IPA. Ni lo será. Pero también es cierto que el psicoanálisis es el psicoanálisis.
  • La segunda es la adulación, jugar el juego de la falsa gentileza, del falso reconocimiento que disimula mal el profundo desinterés. Esta posición no rechaza el diálogo, la conversación. Al contrario, la promueve, pero la torna inútil porque no toma en serio al Otro. Es un poco *hablen, que el aire es gratis*

Ante esto, pienso que existe otra opción que puede ser mucho más interesante y que consiste en reconocer que los de la AMP, y los de la IPA, y los otros lacanianos, tenemos problemas comunes que merecen una investigación compartida de algunos temas, y que participamos de un campo de experiencia común donde lo real insiste, muestra sus retoños, y nos obliga a inventa soluciones contingentes cada vez.

En los próximos años estamos decididos a revisar todo lo que tenemos hasta ahora sobre la formación del analista. A inventar nuevos dispositivos de selección, a ponerlos a prueba, como pusimos a prueba la entrada por el pase para suspenderla luego por reconocer la falsa garantía que ofrecía y las interrupciones de análisis que propiciaba.

La etapa llamada de deshielo no es en absoluto un período de conquista o de catequización. Se trata de conversaciones, no de conversiones, como decía Elizabeth Tabak días atrás. Para nosotros, es la ocasión de reinventarnos una vez más, libres del peso de todo estándar, y de hacer lo que esté a nuestro alcance para que el psicoanálisis del siglo XXI sea siempre Otro para si mismo.