World Association of Psychoalanysis

 

Los analistas en sus banquetes

Antoni Vicens

 

La lectura del curso de Jacques-Alain Miller "El banquete de los analistas", recientemente publicado en castellano, nos lleva a tomar en consideracion algunas premisas de nuestra situacion en la Escuela. Para empezar, Lacan nos ensenya que el analisis, el de cada cual, se acaba. Sin embargo, hay un analisis que, verdaderamente interminable, no se acaba nunca: es el de la Escuela. En efecto, la Escuela es el autentico analizante del discurso analitico. El discurso del analista pone la causa a analizar la Escuela.

Los AE, en el tiempo de su ejercicio, son analistas de la Escuela: son analistas de la experiencia que hace la Escuela en tanto que esta afectada transferencialmente por la causa analitica.

La causa, como real, es anterior a la ley; es la abertura misma de lo real. El discurso de la ciencia nos exige un ejercicio de saber que traduzca este real a los terminos de una ley que, como tal, siempre sera no-toda.

Del no-todo nos ensenya algo el principio paradojico del imperativo del goce sadiano: es una paradoja que escapa a la razon pura, pero no a nuestra practica.

Lo no-todo de la ley quiere decir que la Ley no puede prescindir del significante; ha de pasar por los desfiladeros libidinales del significante, en los que se da ese goce del Otro que Sade ilustra.

Esto quiere decir tambien que la ley esta ligada a las contingencias del tiempo: para que sea creible necesita los significantes que valen, aquellos que producen un efecto transferencial en su epoca. Los significantes que rigen para nosotros en la Escuela son los que pueden poner la causa en el orden del dia dictado por el discurso del analista y su lugar entre los otros discursos. Encontramos ahi la misma condicion de la interpretacion del psicoanalista: ha de ser oportuna.

De otro lado, la Escuela es un grupo. Esto quiere decir que hay mucha gente diversa reunida. Esto, en principio, es bueno e interensante. Pero, para los usos del discurso del psicoanalista, es algo que tiende a ponerse en contra de la transmision, y los efectos de grupo son una la hipoteca que grava la transferencia.

Dicho de manera radical, la introduccion de la causa, por su relacion con el psicoanalisis en tanto que particular, hace imposible el grupo. Podemos ver a menudo como los analistas, acostumbrados como estan a cuestionar la ley en nombre de la causa, no se someten a ella. Pero este cuestionamiento no siempre se hace en nombre de la causa. A menudo se hace contra ella misma, y desde el horror de saber que la ley es no-toda.

Puede suceder que los analistas se pongan en contra de su propia causa. Entonces la causa rompe el grupo y, como dice Jacques-Alain Miller en su curso, los analistas tienden a encontrarse en estado de naturaleza: lobos luchando contra lobos.

No es posible sostener, desde la causa analitica, la demanda de un legislador que imponga una ley universal pacificadora. Eso ya lo probo la IPA; y no encontro otra forma de ese Otro que no fueran la burocracia o el caciquismo. En suma, la expulsion del deseo. Con esta condicion, el resultado es un grupo civilizado de analistas en el que reina el silencio, se excluye la causa, se mutualiza la defensa. Y, con ello, se extingue la experiencia.

La situacion es compleja, y exige propuestas siempre nuevas.

En su curso de 1989-1990, Jacques-Alain Miller propuso el termino de "banquete" para referirse a la composicion de un grupo no totalizable de analistas.

La circunstancia historica de aquel curso fue la crisis que dio lugar a su escrito "Acier l’ouvert". Recordamos el coloquio Ornicar? -una forma de banquete- celebrado en Paris, en el Hotel Lutetia, el 13 y 14 de octubre de 1989. Aquella crisis llevo a Jacques-Alain Miller a volver en su curso sobre algunas de las formas institucionales creadas por Lacan. Se trata, en primer lugar, de la distincion planteada en el Acto de fundacion de la EFP, entre el psicoanalisis puro, el psicoanalisis aplicado y la recension del campo freudiano. La "Proposicion del 9 de octubre" trajo consigo, con la institucion del Pase, la distincion entre los "gradus" y la jerarquia en la Escuela, a partir de la distincion entre el AME y el AE; ademas del analista practicante, que lo es por su inscripcion en el Anuario.

Pero, por encima de todo, de lo que se trata en "El banquete de los analistas" es de la promocion del discurso como salida a los impasses del grupo. Esto en lugar de cualquier forma debil de colegiacion de la culpa como forma de mantenimiento del vinculo social.

Es a partir de ahi que Jacques-Alain Miller entiende el banquete como un espacio donde se hacen oir muchas voces, como una conversacion. Por eso Miller evoca, mas alla, o mas aca del gran Banquete platonico, los coloquios de Erasmo, el Convivio de Dante, y algunas conversaciones mas.

Lo que es claro, es que el banquete del que se trata no es un banquete silencioso.

En "Totem y tabu", Freud no da grandes precisiones sobre este punto, pero todo hace pensar que el banquete totemico se desarrolla en silencio, o que va acompanyado de palabras no dialogales: formulas rituales, frases murmuradas, expresiones sin sentido, letanias. En el se practica una degradacion general de la palabra, porque lo importante pasa por otro lugar: por la devoracion del cuerpo del padre muerto que garantiza la identificacion con el grupo. Se trata en este caso de una identificacion bajo la ley de la culpa, identificacion que pone freno al ejercicio del amor, tanto como del odio o de la ignorancia.

El banquete totemico es un banquete del que las pasiones han sido segregadas; pero que no le deja, al grupo, ninguna otra ley que no sea esa misma segregacion. Da como resultado la topologia oral esferica, que distingue un lugar dentro y un lugar fuera.

Tal como senyala Jacques-Alain Miller, se da el caso de que los analistas a veces pueden querer, pueden amar esa segregacion. Es la vida del ghetto (evocado en la primera leccion del curso), sostenida en este caso individualmente por el gusto de ser un reprobo. Claro esta que esta es la mala manera de sostener la extraterritorialidad que alimenta el psicoanalisis.

En este sentido, el esfuerzo institucional de Lacan fue el de trastocar completamente las relaciones entre el dentro y el fuera, a partir de topologias menos sumarias que la mencionada. Para empezar, intento poner el "fuera" en el interior mismo de la Escuela y hacer del "dentro" algo bien exterior.

Decimos pues que nuestro banquete, el banquete de los analistas, no es silencioso.

En el concierto de las voces, esta la voz del AE que, como analista de la Escuela, no es un Jonas que se dirige al grupo para transmitirle las advertencias de un dios feroz, sino alguien que habla especialmente para recuperar el vinculo de la causa con el tiempo logico. Al AE le compete encontrar los significantes validos para la causa en el discurso en su epoca.

Y luego hay una serie de convidados a ese banquete. Dante y Erasmo, ya mencionados. Ademas de Freud y Lacan, en tanto que politicos, es decir, como aquellos que no fallaron a la hora de llevar la iniciativa en la actualizacion de la causa. Y que incluso se avanzaron a sus contemporaneos. Mas aun: su lectura nos cuestiona sobre nuestra propia capacidad para ser actuales. Freud primero, y Lacan despues, se avanzaron tanto a los demas para arrastrarlos fuera del lodazal, que esperamos que lo sigan haciendo para nosotros.

Al banquete, Freud es convocado tambien por sus conceptos, por los cuatro conceptos fundamentales que son, desde el Seminario XI de Lacan, el inconsciente, la repeticion, la transferencia y la pulsion. Ahi se muestra el aspecto de Freud entre los suyos como un Acteon transformado en ciervo: pero azuzando el mismo a los perros para que le devoren (vease "La cosa freudiana" de Lacan). El esperaba que fuera asi, aun al precio de la totemizacion de ese animal emblematico.

Los cuatro conceptos freudianos fueron tratados por Lacan, en su Seminario XI, con el objetivo de sacarlos de esa situacion falica, y llevarlos, y con ellos llevar al psicoanalisis, mas alla del padre.

Miller recuerda como el Seminario de Lacan "Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanalisis" vino al lugar del Seminario inexistente "Los nombres del padre". En ese Seminario XI, como senyala Miller, Lacan quiere quitar de la cabeza del analista que el pueda ser el Otro. No: el analista es pequenyo (a), es algo que esta entre ser y no ser, y que pide ser realizado, y no engendrado en el Nombre-del-Padre. En "El banquete de los analistas" podemos leer entonces como los cuatro conceptos freudianos se presentan como los Nombres-del-Padre; tal como los nombres del padre que Freud habia sido para sus analizantes. La operacion politica que se planteo Lacan fue la de no hacernos dolientes de ese padre, sino la de dar forma transmisible a aquello que lo movia: su deseo. Del deseo de Freud al deseo del analista (vease el libro de Serge Cottet sobre este titulo); y viceversa si se quiere, si eso sirve mejor para destacar el "want to be": lo que falta ser, lo que hace falta ser, lo que le hace falta al ser, lo que quiere ser, o lo que quiere ser esa falta en ser.

Pero ahi hemos pasado ya de Freud a otro participante en el banquete: Lacan.

Lacan intento una transformacion en el legado de Freud. Hizo el intento, no de entregar ese legado a una sociedad mutua de analistas colegiados, sino de transformar ese legado en una Escuela, freudiana por mas senyas.

De ahi la Escuela Freudiana de Paris como realizacion de ese proyecto; pero en ella Lacan no pudo evitar la interpretacion exductiva de la transmision por parte de los analistas. Exduccion es una palabra inventada por Miller que quiere decir «aquello que en la experiencia analitica conduce al sujeto fuera, que lo hace ex-», tanto en el sentido local (lo que se encuentra a si mismo fuera) como en el temporal (el que tiene un ser por haber sido anteriormente).

Fijemonos en el principio. La IPA separa a los analistas dentro, y a los analizantes fuera. Ahora bien, hemos de tener en cuenta lo que Lacan innova en 1964: "todo analisis, todo analisis llevado a su termino, produce un analista". Es precisamente en este termino donde se hace la experiencia del poco ser del analista. Y lo que hay que explicar entonces es como puede ser que alguien quiera ser analista. Es de ahi de donde surgen las teorias de la "exduccion": el analista fuera, marginado, externo a toda institucion.

Frente a eso, Lacan explicita, como representables para su Escuela, los efectos, no de exduccion (que los hay), sino de induccion: es, por ejemplo, lo que pasa en el pase. En los terminos de Miller, es la transformacion de un amor en deseo: del amor por el saber del analizante (vease la histerizacion enciclopedica de Dora), al deseo de saber. Lo cual implica, a la vez, el paso del saber supuesto al amor, es decir, al saber efectivo del deseo que solo responde al deseo. Es lo mismo que decir que se da el paso desde los trabajos de amor perdidos al trabajo que deja un rastro en lo real; aquello que lo transforma en una realidad.

No se trata en la induccion analitica del amor ni del odio al saber; ni tampoco entra en juego el horror al saber que necesita ser velado por el amor.

Es aqui donde aparece otro invitado al banquete; o, mejor, invitada. Se trata de ella. Sin ella no hay conversacion, ni debate. Ella es exigente: cuanto mas se le da, mas quiere, como el superyo. Pero, a diferencia del superyo, no pide ningun sacrificio. Sin ella no habria interpretacion, ni tampoco verdad. Ella se esconde siempre tras una vestidura dorada, como el lomo de un libro precioso. Ella siempre progresa y crece. Quienes no sienten su pasion, se convierten en petulantes, fatuos, se hinchan como el sapo de la fabula. Ella esta en todas partes, en todas partes donde haya un ser que habla. Los Estados construyen grandes palacios de los cuales es expulsada; son las Universidades. Pero ella se insinua por todas partes, pasa a traves de cualquier rendija. Otros, histericos, le plantan cara, para decirle: "tu sabes, pero no sabes quien soy yo", y con eso la alimentan y la hacen crecer mas aun. Y siempre nos equivocamos creyendo que la del otro es mayor que la nuestra; pero toda comparacion de sus dimensiones es erronea. Ella no tiene dimensiones, o acaso tiene las dimensiones del Universo, o de la nada. Ella es la Ignorancia, tambien convocada a este Banquete de los analistas.

Ella nos deja encima de la mesa un problema, a resolver. La ignorancia parece el paso obligado desde el amor del saber, el que alimenta al analizante, a un "deseo de saber" que seria el del analizado. Decir que todo analisis es didactico, como lo hace Lacan, implica que todo analisis cambia la relacion del sujeto con el saber. ¿Pero existe verdaderamente un deseo de saber? Aqui Miller parece inclinarse por una respuesta afirmativa. Ahora bien, precisando que esta expresion curiosa solo se puede entender en nuestro tiempo, el de la ciencia. Y teniendo en cuenta que la ciencia supone la inclusion de la pulsion de muerte en el saber. Como dice Lacan, citado por Miller en su penultima leccion: "El saber cientifico ha transmitido al desecho de la docta ignorancia un deseo inedito". Es lo que le hace concluir que hemos de referir la ciencia a la pulsion de muerte (a aquello a lo cual tendemos, por deseo, sin saberlo); y con ello nuestra voluntad de saber.

El barrizal citado mas arriba nos trae a otro convidado al banquete: Job. Despues de haberlo perdido todo, dice el Antiguo Testamento, "Job cogio un trozo de tiesto para rascarse (estaba ulcerado de la cabeza a los pies) y se sento en medio del estercolero". Fue alli donde sus tres amigos vinieron a visitarlo para desarrollar una conversacion con el. ¿Tiene esto algo que ver con la posicion del analista como objeto a? No es esta via de renuncia, la del analista; como tampoco lo es la culpa compartida del banquete totemico.

Como recuerda Jacques-Alain Miller, "uno solo es culpable de lo que Freud llama una "renuncia pulsional"". Y el analisis, en su final, da "sujetos que han renunciado a renunciar".

La cuestion se plantea de si esta es la condicion para ser convidado al Banquete de los analistas. En cualquier caso, cuando es Lacan quien convida, no lo es la de ser analista. Y asi volvemos al tema de la presencia de los no analistas en la Escuela. El nombre de Escuela, precisa Miller, sirvio para incluirlos.

Ya mencione algunos no analistas: Dante, Erasmo, Job. ¿Cumplen ellos la condicion de haber "renunciado a renunciar"?

A veces se presenta a Spinoza como un antecedente de esta posicion de deseo, y su "Etica" casi como la etica del psicoanalisis. Pero, como dice Lacan en el Seminario XI, "Kant es mas verdadero"; sobre todo si, como recuerda Miller, le anyadimos su complemento: Sade. Es, en efecto, Sade quien, aplicando al goce el discurso de la ciencia, describe el nudo entre esta y la pulsion de muerte.

En este curso, Jacques-Alain Miller toma en consideracion algo que la "Etica" spinoziana nos puede ensenyar: como seria una etica que, aunque fuera al precio de ser sin la castracion, lo seria tambien sin el sacrificio. Una critica asi estaria en contraste con el aspecto sadiano de Kant, con su exigencia de un sacrificio total. Spinoza nos llevaria a una beatitud total: sin sacrificio. Pero, explicita una vez mas Miller, cuando excluimos la perdida en el calculo de las cosas humanas, es que no nos damos cuenta de que somos nosotros mismos los sacrificados.

Citaremos aun algun otro convidado no analista de este Banquete: Nicolas de Cusa, con sus lecciones sobre la docta ignorancia. Y Georges Bataille, con sus conferencias sobre el no-saber.

Estos no analistas hablaron, desde su causa propia. A nosotros, nos ensenyan maneras de recibir. Contribuyen a nuestro estilo de estar en el mundo.

He mencionado algunos banquetes citados por Miller; pero ya que se refiere al Seminario XI, me permitire anyadir un banquete mas de analistas.

Recordamos como Lacan, en el Seminario XI, despues de presentar la variedad de los analistas en el concepto de la transferencia, fieles cada uno de ellos a su fantasma (Ferenczi como padre soltero, Abraham como madre completa, Nunberg como ser divinizado), evoca al grupo de los que siguieron a Freud. Y compara la fotografia conocida de Freud y sus discipulos con otra fotografia, la famosa "ultima cena" al estilo de Leonardo, de la pelicula "Viridiana", de Luis Bunyuel: un grupo de mendigos petrificados frente a la "maquina" que exhibe, con las faldas levantadas, el personaje representado por la inolvidable Lola Gaos.

Nosotros suponemos haber aprendido algo mas que los discipulos de Freud sobre la sexualidad femenina y sus relaciones con la castracion y la privacion para quedarnos asi clavados, como ellos. Tambien hemos de recordar algo que Lacan senyala: que el banquete platonico reunia a gentes mas relucientes que esos pordioseros. Un poco de pobreza entonces, si, e ingenuidad, o inocencia, como dice Lacan. Pero la transferencia tambien circula entre los Fedro, Pausanias, Eriximaco, Aristofanes, Agaton y Alcibiades; tambien entre los de nuestro tiempo.

Sea como fuere, de los banquetes existentes hemos de aprender, no el silencio totemico, ni la necesidad de la indecencia de los personajes de Viridiana, ni la exclusion de lo femenino del mundo platonico.

De los banquetes hemos de aprender la manera de hablar con decencia de nosotros mismos. Para que se sepa.