World Association of Psychoalanysis

 

La Interpretación inexacta pero verdadera

Eduardo Benito

 

Este trabajo se restringe a una intervención de Freud que el propio Lacan ha llamado interpretación. Antes de entrar en consideraciones particulares a la misma, diremos que son dos los ítems que lo organizan.

El primero lo hemos llamado: "El lugar de la interpretación" es decir, a dónde Freud apunta y sin duda impacta con su intervención. El segundo corresponde a: "La forma de la interpretación", es decir si tuvo en sí misma algo singular.

En cuanto a la intervención en sí, es aquella que Freud lleva adelante el 8 de Diciembre de 1907, en el caso de "El hombre de las ratas", y que Lacan bautizó como una "interpretación inexacta pero verdadera".

Conviene recordar, para ubicar el proceder de Freud en tales instancias, que el sujeto ha enfermado en su fase última, ante la alternativa de tener que elegir entre dos mujeres.

La supuestamente amada por un lado y por el otro, una prima acaudalada propuesta por la madre, lo que constituyó de por sí una prohibición sobre la primera.

 

1) El Lugar de la interpretación:

En principio la intervención de Freud, que según Lacan posibilita el viraje mayor del caso, no es otra que aquella que adjudica la ya mencionada prohibición materna, a la palabra del padre. Con lo cual establece una relación entre tal prohibición que presume paterna, y la elección imposible.

Pero ¿qué lógica animaba a Freud en su proceder?, sobre todo teniendo en cuenta que la interpretación, es absolutamente inexacta!

Lo es materialmente, como dijéramos ha sido la madre "consejera" la prohibidora y lo es psicológicamente, pues el padre no ha tenido un papel muy relevante que digamos como agente de la castración. Aun más Lacan no duda en decirnos: "La interpretación está en contradicción con hechos patentes y principalmente del que priva sobre otros: su padre ya estaba muerto."

Por lo planteado hasta aquí hay algo evidente, para Lacan la verdad nada debe a los hechos. Es decir las inexactitudes de la interpretación no afectan en nada el plano de la verdad e incluso podemos preguntarnos si no son ellas mismas, las inexactitudes, las que lo abren. Volveremos sobre este tema.

Ahora bien, ¿en qué acierta Freud?

Se puede verificar que tanto en "Función y Campo de la palabra" en "Variantes de la cura tipo" como en "Dirección de la cura" Lacan intenta plantearnos un Freud no interviniendo en dirección a la clásica triangulación edípica cosa que, suponemos, hubiera agregado a las inexactitudes materiales y psicológicas, una de tipo conceptual en materia de obsesión.

Por el contrario Lacan adjudica a Freud, iluminado por su propia historia, el haber captado "en una fulgurante comprensión" cual es la función del Otro en tales neurosis. Es decir "aquella que se aviene a ser llenada por un muerto". Freud acierta en que tal padre muerto no se constituye sino, lo sabemos, por la instalación de la imagen de sí, y sus equivalencias, a nivel del Gran Otro para negar su castración.

Este es el padre al que le sucedería algo terrible, incluso en el más allá, si el sujeto realizara algo concerniente a su deseo, por lo que la lógica que lo constituye como imposible, hablamos de su deseo, revela aquí su razón.

En definitiva podemos suponer que el argumento "Si hago ó dejo de hacer tal cosa algo terrible sucederá a mis seres queridos", no da sino por resultado una significación al sujeto de valor fijo. (Noción que en forma esclarecedora planteara J.C. Indart en su seminario "La lógica de la cura II" (1).)

Tal significación, que en rigor define una posición, explica porque en un caso de elección, su refugio sea la duda y en otro se vea compelido a pagar una deuda que en realidad es del padre, es decir, en todos los casos el sujeto intentará impedir que "lo terrible" (no otra cosa que el goce) irrumpa en la figura del padre muerto. Es así que Lacan define la compulsión al pago de la famosa deuda como un "simulacro de redención". Obviamente de redención del padre que ha faltado a su palabra. Recordemos que "por un abuso de confianza en materia de dinero, primero es excluido del ejército y en consecuencia se ve luego determinado a un matrimonio de conveniencia". Es ésta dimensión de "excesos del padre" la que El mito individual medio dice y medio oculta. Dimensión que la interpretación pone al descubierto.

Por lo demás en su curso "Síntoma, fantasma y retorno" (2) J.A.Miller llega a decir que el nombre lacaniano de El mito individual, no es otro que el del fantasma.

Entonces a la pregunta acerca de ¿cómo la interpretación abriría a la verdad? podríamos contestar con otra: ¿"No son el mito individual" "el fantasma particular" y "la significación al sujeto de valor fijo" lugares, por excelencia, a los que debería apuntar?

 

2) La forma de la interpretación:

Para abordar ésta cuestión apelaremos a dos clases de formulaciones en Lacan. Las primeras podrían agruparse como aquellas que conciben la interpretación, en tanto una operación que permitiría separar el significado del significante, es decir ir de la significación al sentido.

Así planteada la interpretación no sería: ni un saber dado para esclarecer, ni una explicación, ni un lenguaje sobre el lenguaje, sino mas bien iría en contra de la significación.

Se trata de las llamadas formas oraculares, enigmáticas, equívocas.

En cuanto a su aspecto oracular recordemos que Lacan nos indica en el Seminario 11, Cap X, que la interpretación tiene su chance, paradójicamente, en el momento del cierre del inconsciente, siempre que el analista se encargue de hacer que el Otro hable por su boca, utilizando sus poderes, es decir operando en su lugar y de igual modo pero en dirección a abrir la significación, "los postigos", que el mismo inconsciente ha cerrado.

En cuanto al aspecto enigmático, basta citar el Seminario 17, Cap. II y su fórmula de la interpretación, como: "Un saber en tanto verdad". Es decir, un saber que no funcione como cierre, caso único que justamente define la estructura del enigma. Una enunciación que fuerza a ser completada por el mismo analizante a nivel del enunciado.

Así, es Edipo quien debe encontrar la respuesta ante el enigma de la Esfinge para que ésta desaparezca.

¿Cómo entonces el saber puede funcionar en tanto que verdad? Y bien, ello es posible a condición de mantener algo de sí en reserva.

En cuanto a la forma equívoca, de la interpretación, Lacan en el "Atolondradicho" es explícito pues nos dice que: "La misma juega con éstos equívocos con los que se inscriben los ribetes de la enunciación".

Ahora bien, otro conjunto de formulaciones, en apariencia opuestas a las precedentes lo podrían constituir ciertas frases del Seminario 11, Cap XIX (3). Ellas son: 1ra) "La interpretación no está abierta a todos los sentidos". 2da) "La interpretación es una significación que no puede ser cualquiera". 3ra) "La interpretación que apunta al sinsentido, no implica que ella misma sea un sinsentido".

¿Cómo compatibilizar ésta clase de formulaciones con las primeras?

Es indudable, Lacan en éstas últimas intenta limitar el accionar de la interpretación.

El "no abierta a todos los sentidos" nos indica que sí lo está para algunos, pero sólo para algunos. A su vez definida como significación, insiste en que "no puede ser cualquiera". Ambas restricciones responden, creemos, a una única y misma exigencia. Es que la interpretación debe dar justo en un significante, destaquemos lo de uno sólo. Independientemente de sus características, es decir que el mismo sea irreductible, que no tenga ningún sentido, y que funcione como respuesta a nivel de cadena inconsciente, lo esencial para lo que nos interesa es su calidad de "uno". Por lo demás de los pocos que integran dicha cadena no sólo singulares, cosa suficientemente comentada, sino limitados en número.

Estas cuestiones bien podrían no rebasar el problema de el lugar de la interpretación, cosa que evoca inevitablemente el "dar justo" aludido.

Pero Lacan es explícito, no sólo nos dice dónde apuntar con la interpretación, es decir al sinsentido, sino que además la define como una significación, puesto que si ella misma no tiene porque ser un sinsentido, y bien no queda otra: tiene que ser una significación.

Para finalizar, y en un intento por articular ambos tipos de formulaciones, reexaminaré la célebre interpretación "inexacta pero verdadera".

Supongamos que Freud le haya dicho al Hombre de las ratas: "El que le prohibe ésa dama es su padre".

Podemos imaginar sin mucho esfuerzo que en dicho sujeto bien pudo constituirse una pregunta del estilo: ÀÀPor qué el Profesor Freud, (al que le acabo de contar que fue mi madre, la que por sugerirme el casamiento con mi prima de hecho me prohibe mi amada), dice que es mi padre, (muerto hace tiempo) el que en realidad lo hace??!

En el contexto de la relación al Sujeto Supuesto Saber ésta frase venida como de un oráculo no puede sino ser enigmática y constituir de por sí una enunciación sin enunciado. Cosa que debería empujar al sujeto a encontrar él mismo la respuesta.

Ahora bien, desde otro punto de vista vemos que la frase en sí misma, no caben dudas, es un enunciado del que se desprende una clara significación, por lo demás bien conformado gramaticalmente, no acusa falta de significantes e incluso posee su nítido punto de capitón.

Es decir Freud interpreta dando una significación.

Pero he ahí la cuestión!! Ello no impide que tal frase funcione como equívoca a nivel de la enunciación y que tal vez justamente allí encuentren su razón, las inexactitudes materiales y psicológicas, tan evidentes, que llevan a suponer en el Profesor Freud un saber que mantiene algo de sí en reserva.

 


1 - Indart (J.C.), Seminario "La lógica de la cura II", Buenos Aires, 1994, inédito.

2 - Miller (J.A.), Curso "Del síntoma al fantasma y retorno", París, año 1982-83, inédito.

3 - Lacan (J.), "Seminario, Los cuatro conceptos fundamentales del Psicoanálisis" (1964), Capítulo XIX, Ed. Paidos.