World Association of Psychoalanysis

 

As times goes by ...

Luis Erneta

 

Ano nuevo, vida nueva¡ Este dicho, que se repite a veces, tiene para el psicoanalista resonacias de esperanza, cuyo destino de decepcion fue advertido por Jacques Lacan no menos que por Sigmund Freud. El editorial de Eric Laurent de "Ornicar ? Digital" n° 57, de modo sutil, nos advierte sobre ese destino, iluminandolo con los resultados mas bien decepcionantes que transmiten los informes del Sr. David Heyman, funcionario de la O.M.S., y del profesor Gilles Bouvenot, funcionario frances, a proposito del empleo abusivo y muchas veces impertinente de los antibioticos, por ejemplo en su aplicacion a enfermedades virales, en las que su ineficacia esta demostrada. Este ultimo informe anade el abuso y la impertinencia en el empleo de los antidepresivos. Lo que le permite al autor del editorial extraer un vaticinio ironico, esto es, la produccion en un futuro proximo de «informes que pongan en relacion la frecuencia de las depresiones resistentes y la excesiva generosidad de distribucion del medicamento». Como en el informe del Sr. Heyman se concluye que la prevencion es el unico medio seguro de prevenir la resistencia, el autor del editorial, refiriendose a su vaticinio, advierte: «Seria necesario ahi tambien la prevencion.» Su observacion no podria ser mas oportuna, puesto que el psicoanalista, justamente, debe estar prevenido respecto de «La ciencia y las falsas ventanas del saber», titulo que Eric Laurent otorga al segundo punto del texto: «Cuatro observaciones sobre el cuidado cientifico de Jacques Lacan», publicado en "Connaisez-vous Lacan?", en el que testimonia de modo ejemplar el recorrido de su analisis. Destaca ahi una intervencion de Jacques Lacan con estos terminos: «el estaba seguro que la desilusion acecha a quien no quiere admitir lo que puede demostrarse, incluso si no es una ciencia exacta.» Acotando que esto enticipaba lo dicho anos despues en "Television": «He visto muchas veces la esperanza llevar a gente que estimaba (...) al suicidio.» De ahi que sea muy acertada la correlacion entre, por un lado, la creciente resistencia de virus y bacterias a los cada vez mas poderosos antibioticos, asi como la aparicion de lo que es bautizado - de modo divertido - como «depresiones resistentes», y por otro lado esa «excesiva generosidad en la distribucion del medicamento». Es verdad que llamar «generosidad distributiva» a la accion de los agentes autorizados a prescribir los medicamentos, hace resonar una especie de paradoja con ribetes de humor negro. Seria interesante saber - ignoramos si el informe frances lo consigna - a donde ha conducido la esperanza depositada en los antidepresivos a los potenciales beneficiarios. No es incongruente conjeturar cierto incremento de la resistencia al psicoanalisis, en la medida al menos de lo que supone de desconfianza al inconsciente.

En cuanto a los antibioticos, podemos decir que lo mas sorprendente es que en cuanto a esos resultados, no aporta nada nuevo y solo verifica la reiteracion - seguramente amplificada cuantitativamente por el crecimiento demografico - de algo que ya se sabia y sobre lo que se advertia a comienzos de los anos sesenta. La resistencia a los antibioticos es practicamente contemporanea a su distribucion masiva y es un fenomeno muy comprobado, en nuestro pais, y en nuestro Buenos Aires querido, ya desde esa epoca. Ignoramos cual es la trama que propicia la asi llamada «generosidad distributiva» de medicamentos en Europa, o en Francia, al menos. En nuestro pais, o en Buenos Aires, se realiza de modo complejo mediante el recurso de cierto saber supuesto que se despliega en recomendaciones o en ciertas practicas terapeuticas no idoneas que participan de modo mas o menos sutil del «curanderismo». El farmaceutico del barrio, mas alla de la idoneidad de su formacion universitaria y sin pretension de desmerecer su quehacer, ha sido siempre la figura emblematica de esta aparentemente irresistible tentacion del ser humano por esa forma primordial, tal vez, de lo que se llama deseo de curar. Freud observo tempranamente que el psicoanalista debia estar prevenido de esto en su ejercicio, y lo ponia del lado de la resistencia. Lo llamativo, sin embargo, en los resultados de los enformes mencionados, es ese exceso, ese plus, producido en el ejercicio de quienes estan autorizados a prescribir medicamentos, los medicos. Los informes, parece, solo se limitan a constatar los resultados y a lamentarlo; y a recomendar, al menos para los antibioticos, la prevencion; no se trata de estar en desacuerdo con eso, pero si destacar que, una vez mas, es apelar al recurso de la educacion, que es lo que inspira tambien a los Comites de Etica, cuya proliferacion ha sido justamente resaltada como respuesta a la epoca «del Otro que no existe».

Si bien esa «generosidad distributiva» se muestra con una apariencia no tan siniestra como los resultados de la investigacion genetica, no es incongruente conjeturar tambien ahi la accion de un «deseo oscuro», o al menos, poco elucidado, que merece la prevencion senalada por el editorial. No podemos dejar de senalar, sin embargo, que la mundializacion del fenomeno nos produce cierto azoro, pues por esta via verdaderamente insolita, asistimos a cierta faceta de ese «porvenir de mercados comunes» vaticinado por Jacques Lacan en su «Proposicion del 67», aunque en este caso no sea la segregacion lo que los informes privilegian. Nuestro joven Mercosur encuentra asi un rasgo comun con el Mercado Comun Europeo; no esta de mas decir que destacarlo no significa exaltarlo como virtud. Solo lo hacemos para subrayar cierto efecto de estructura, discursivo y translinguistico, que parece plegarse a esa universalizacion que propicia el discurso cientifico.

La penicilina, inaugural en esta desaforada historia de la resistencia, merece destacarse por el curioso «ostracismo cientifico», por llamarlo asi, que padecio durante anos. Se sabe que en 1928 el escoces Alexander Fleming supo aprender algo a partir de un accidente habitual en la preparacion de las placas en que se cultivaban bacterias para su reproduccion y posterior observacion. Cierta sustancia desprendida de un hongo, huesped indeseado pero muchas veces presente en esos preparados, eliminaba una bacteria que Fleming estaba estudiando. Despues de un ano de estudiar el fenomeno publico sus resultados en el "British Journal of Experimental Pathology", y se desentendio. Parece que la comunidad cientifica inglesa hizo lo mismo. De modo que el hallazgo, producido casi por azar - el azar, a veces, hace bien las cosas, nos dice otro Alexandre, de apellido.

Koyre - permanecio asi durante diez anos. O al menos solo despues de diez anos, en 1940, dos investigadores norteamericanos, Ernst Boris Chain y Howard Walter Florey, consiguieron obtener la forma anhidra que permitio su comercializacion a gran escala, para tratar heridas y enfermedades infecciosas. La Segunda Guerra Mundial ofrecio el campo propicio para su empleo, seguramente. En este caso se puede afirmar que los norteamericanos hicieron bien las cosas, - en lo referente a los antibioticos, al menos - y es probable que no solo como fruto del azar. Creo que fue Tocqueville que dijo, si recuerdo bien, que en Estados Unidos el futuro llega antes. De todos modos Fleming fue considerado su descubridor y es asi que en 1943 recibio el nombramiento como miembro de la Royal Society, en 1944 el titulo de «Sir», y en 1945 el premio Nobel, compartido con los dos investigadores norteamericanos mencionados. La supresion de los titulos nobiliarios en USA impidio que ambos disfrutasen del titulo de «Sir»

Mutatis mutandis, no deja de ser curiosa la ligazon, que parece estructural, entre el recurso terapeutico y la resistencia. Parece la historia del psicoanalisis. Y si esta resistencia antecede por muchos anos a la que sufren los antibioticos, hemos de reconocer que, tanto en una como en otra, sin pretender equiparar sus dominios, ella no es ajena al ejercicio de sus oficiantes, Freud y Lacan dixit. La practica del psicoanalisis nos ha ensenado el destino inexorable de lo que es casi una ecuacion: mas interpretacion - mas resistencia. Pero, ¿de que resistencia se trata? Si Jacques Lacan observaba que lo que habia que calcular en la experimentacion pavloviana era el deseo del experimentador, la interesante observacion extraida de los informes mencionados nos lleva a admitir que hay en juego algo mas que el deseo o el goce de cada uno de los practicantes; se produce una llamativa interseccion, con peso de determinacion causal, entre el discurso amo, encarnado en los practicantes de la clinica medica, y un real que responde a ese discurso, aunque no con la docilidad anhelada. Para emplear la expresion de Lacan, es un real que se encabrita. El precio, como es habitual, lo paga el sujeto. No nos referimos a los asi llamados pacientes - seria absurdo negar beneficios reales de los que sino todos, la mayoria se benefician - sino al sujeto del psicoanalisis.

El psicoanalisis, o mejor dicho, su discurso, ¿resistira ese estrago que amenaza desde el discurso amo, que parece existir tanto mas cuanto el Otro no existe? Siempre podemos recurrir a la deliciosa formula del Sr. Nestroy, pero apenas alcanza para salir del apuro. Jacques Lacan dijo que era dificil predecir el resultado de una batalla, en la medida en que es imposible calcular el goce del adversario. Las tribulaciones del mundo democratico para lidiar con lo que se llama el fundamentalismo parecen darle la razon. Las tribulaciones de los psicoanalistas para lidiar con ese real que afecta diversamente a las Escuelas no es ajena a la formulacion de Lacan. Habra que confiar no solo en el Logos, como lo predicaba Freud, sino confiar en un Logos orientado al tratamiento de ese real que, si es especifico, no deberia parodiar lo que se llama antibiotico de amplio espectro.

Al final de este comentario pareciera, tal vez, que nada de lo dicho es verdaderamente novedoso. Casi podria aplicarse a el lo que dice Jorge Luis Borges en el texto «La esfera de Pascal»: «Tal vez la historia universal no sea mas que la historia de la diversa entonacion de algunas metaforas.»

Para oponer resistencia a esa eventual orientacion, que puede sugerir cierto matiz esceptico, podemos recurrir a tres argumentos: 1- Los ejemplos del editorial verifican, una vez mas, que es imposible educar. 2- En su curso 98/99, J.A.Miller propone como via especifica para la orientacion lacaniana, una renovada lectura del viejo concepto de defensa. 3- Desconfiar de modo radical de toda esperanza visualizada o insinuada en las falsas ventanas del saber, incluidas las que pudiesen surgir en nuestro campo.

Podemos aceptar la formula del Sr. Nestroy: «Todo se ira aclarando en el curso de los acontecimientos futuros», si anadimos una restriccion: a condicion que la claridad sea consecuencia de la via demostrativa. Modo posible de entender como es posible resistirse «a que lo oscuro pase por objeto» y a perseverar para que «el debate del psicoanalisis siga siendo el de las luces». No sera sin el esfuerzo para separarse de ciertas oscuridades que, inevitablemente, tramadas tambien aunque no solo, en la obra humana admirable del siglo XVIII, parecen, tres siglos despues, arrojar algunas sombras sobre el porvenir.