World Association of Psychoalanysis

 

Il genio de Aladin

Gabriela Grinbaum

 

1. Presentación:

¡Es un genio!

Es así como una madre nombra a su niña.

Con sólo 5 años, suma mentalmente. Lee y escribe el castellano y el inglés.

Como primer regalo Luna recibe de su mamá La Enciclopedia Británica.

La madre se reconoce en su hija.

Exitosa empresaria, de una inteligencia sorprendente, trilingüe, de familia diplomática...

Tras dos matrimonios fallidos la madre de Luna conoce a un hombre en su trabajo de quien se enamora perdidamente.

Es de él de quien se embaraza.

Se trata de un italiano con quien pactó que jamás conocerá a esa niña. El regresaría a su país donde formó su familia.

El amor a ese hombre y su deseo de ser madre la sostienen en su decisión.

El idilio entre ambas es tan perfecto como la niña.

Hasta la irrupción de un síntoma que nada tendrá que ver con esa perfección.

Retención de la caca por varios días hasta que "se le escapa".

Como respuesta al "todo control" de la madre, Luna se hace encima.

Síntoma que divide a la madre y no a ella y es por ello que acude a la consulta.

 

2. Un personajito genial:

Se presenta ante mi un personaje de dibujos animados, incluso habla como ellos, también con su madre comparten este modo de conversación.

Pretende que me incluya entre los personajes.: el mono, el gato Silvestre.

Se trata de un personajito verdaderamente insoportable que nada quiere escuchar, que decide ella cuando termina el encuentro y qué va a llevarse del consultorio.

Al preguntarle por qué habla así enmudece.

Es así que comenzará otra modalidad de comunicación durante las entrevistas: por medio de la escritura en el pizarrón.

Su ser de genio no concilia con el lazo social.

Luna no tiene amigas.

Todo es ella y Ana. Es por el nombre que llama a la madre.

Un día Luna no quiere hablar ni escribir ni jugar a nada.

Propongo un juego. Tiene que adivinar lo que dibujo.

Hago a una madre con una nena y un globo.

Dice que es una madre con un globo, le pregunto por la nena y responde: "Eso no es una nena, es una estatua".

Dibuja a la familia real monstruo. Cada encuentro tiene que dibujarla.

Los miembros de esta familia tienen a un sólo miembro femenino: la reina madre monstruo. La dibuja y la borra. Nunca parece conformarse con su producción. Pregunto quién es tan difícil de dibujar. "Mi madre", responde.

Esta obra finaliza cuando Luna borra al padre real.

 

3. Soy los varones:

En otra oportunidad me pide que diga nombres que ella escribirá en el pizarrón.

Ufa! Es la expresión que acompaña cada vez que digo un nombre de mujer. Escribe sólo los nombres de varones.

Pasa un tiempo en el que el sujeto inventa cuentos que debo escribir.

Algunos son los clásicos de Disney, otros son de su invención.

La particularidad es que cuando pasa a querer actuarlos siempre aclara: "Yo soy los varones".

Es el Jorobado y me pide que sea Esmeralda.

Es el niño de la selva, el rey león,

Me pregunta si conozco la película de Aladín y el genio.

Le respondo que esa no la conozco, que la que yo ví es "Aladín y Jazmín".

"Esa", dice. Y la cuenta efectivamente como siendo la película de Aladín y su genio borrando a Jazmín en su relato.

La cuestión se dificulta al llegar al final, no puede terminarla, hace falta la princesa.

Le digo: Vos siempre varón.

Responde: Me gusta. Con mamá siempre ella es la mujer y yo el varón.

Introduzco a la actual pareja de la madre de quien aún no ha hablado: ¿Y Juan? "Los dos varones" -insiste.

Para confirmarlo relata un juego en el que estando los tres Juan y Luna van a casarse con Ana. "Los dos con sombreros..." Digo: ¿Porque te pongas un sombrero sos varón?

 

4. Eso no es una familia:

"Medu y Estre" son dos amigos que viven en el fondo del mar. Sus vidas solitarias los aburre. Salen al encuentro de la emoción. La historia finaliza con los encuentros de una medusa y una estrella. Y el amor entra en juego.

Las parejas se casan y a la fiesta concurren todos los animales del mar.

Cuenta que en el jardín festejaron el día de la familia: "Si yo no tengo familia, mi mamá y yo... eso no es una familia.

Pasa al juego de la fábrica de pastas. Ella es Pedro y yo María, dos empleados de la fábrica. Hay un jefe gozador que nos maltrata, nos acusa de cosas de las que somos inocentes. El aparato que hace las pastas es italiano, es carísimo pero siempre se rompe y el jefe encoleriza.

En un segundo tiempo, el jefe pasa a preferirla, ubicándome sólo a mí como objeto del maltrato.

Luna comienza a interrumpir los encuentros para ir al baño del consultorio.

Al tiempo que cesa el síntoma de la retención y la incontinencia.

Debe inscribirse en el colegio primario.

Tema que preocupa a la madre. Recorre uno y otro y otro y otro.

Un día llega Luna y dice que ella sabe a qué colegio quiere ir: el Cristófolo Colombo (Liceo Italiano). Pregunto por su decisión y responde que quiere saber italiano. Insisto para qué hablar italiano, "Para hablar con mi papá".

Los personajes comienzan a humanizarse. Pedro y María se conservan pero ya no en la fábrica de pastas sino que Pedro es dueño de una Lechería. María va a comprar leche todas las mañanas y se hacen amigos. Pero Pedro siempre tiene alguna mascota increíble. Un renacuajo que habla, un loro que suma y resta, una lagartija que hace aparecer y desaparecer cosas, un mono que habla en inglés. Unos genios, personajes geniales.

Trae muñecos, nenas y nenes, dos mamás y dos papás.

Todos duermen, sólo Luna está despierta.

Despierta al hermano para mostrarle lo que ella es capaz de hacer con sus saltos.

Pasa de genio a genia.

Es la primera vez que Luna puede hacer de nena.

Comienza primer grado y sus primeras amigas.

 

5. Una niña, síntoma partenaire de la madre:

Madre e hija habían construido un mundo animal y monstruoso.

Un circuito casi perfecto donde lo masculino y lo femenino quedaba por fuera.

Con su introducción en el dispositivo y la irrupción de mi presencia, comienza a hacer un varón para mí.

Se dibuja ahí la figura que ella podría ocupar para la madre.

¿Qué lugar para el Otro? Con los personajes animales no alcanza. Y deviene un varón.

Luna es síntoma de la madre.

Su partenaire.

La dirección de la cura apunta a construir un síntoma para la niña.

Lo que implica que se corra de ser objeto para el Otro.

Que colma y calma a este otro primordial.

A una reina monstruo.

La madre de Luna iba a la búsqueda de un padre para su hija, no de un hombre.

Se casa con dos, no alcanza con su pareja. Y es ese el saber de la niña, que ese hombre no está en el lugar de causa para su madre.

Y la lleva a intentar ubicarse ella misma como su partenaire.

El síntoma de la no retención, divide a la madre y no al sujeto.

Es la manera de alterar a la madre saliéndose de la nena perfecta. Convirtiéndose en monstruito para su madre.

Si la única mujer es la madre, ella no tiene otra que hacer de varón.

Una madre que no pudo estar con un hombre, y con el hombre que estuvo no lo pudo hacer padre.

El único hombre brillante, genial, a su altura, ella sabía que no le pertenecía.

Padre y hombre nunca pudieron juntarse.

Y es por eso que Luna a veces hace de padre y otras de varón.

No ha podido hacer lazo social consagrándose a ser un personaje: el genio de la madre.

Si la decisión fue tener una hija. Luna le muestra que esa no es una familia.

Y es a partir de esta denuncia que el sujeto comienza a intentar armar en su análisis lo que es una familia.

Cómo salir de la medusa, del niño de la selva, del Rey león.

La salida es otro casamiento, es aceptar que no alcanza con el igual.

Había que fabricar una pasta con el "aparatito italiano".

Un tiempo alcanzaba con Aladín y el genio.

Un mundo de personajes.

Un mundo poco humano.

Con la pasta italiana tenía que amasar algo.

Dejarse pegar por el Otro, dejarse abrazar, ser la preferida del dueño de las pastas.

La salida es por la vía de la entrada de lo masculino y lo femenino.

La instalación del amor abre las puertas al lazo social.