World Association of Psychoalanysis

 

Ellas se quedan entre ellas

Julio González, Mónica Marín et Félix Rueda

 

"...Ellos se quedan entre ellos y dan el último toque a su propio
síntoma o copian a la vecina, pero, todo eso es porque cuando
se acaba de pedir la relación sexual —deme la relación
sexual normal— se dice: no hay más."
J.A. Miller (1)

 

Paul Virilio en "El cibermundo, la política de lo peor" considera cómo el tiempo actual, propiciado por las nuevas tecnologías derivadas de la revolución cibernética, es el tiempo de un ahora, tiempo que, al estar desgajado de la dimensión del espacio, nos sitúa frente a fenómenos de un totalitarismo sin precedentes.

El ahora que caracteriza a este nuevo tiempo, el ahora de lo simultáneo y de lo inmediato, el ahora de un sujeto "sin trayecto", nos conduce a una época de confinamiento generalizado. Ya no se trata más del encierro en el espacio carcelario, ahora se efectúa un nuevo internamiento "en la rapidez y la inanidad de todo desplazamiento" (2).

Esta idea de un confinamiento generalizado la encontramos también en un relato de Eduardo Mendicutti, relato que muestra el modo en que dicha reclusión universal se encuentra favorecida por el desarrollo de los medios de comunicación, en particular, la televisión.

A final de milenio Mendicutti nos propone la complicidad como forma contemporánea de lazo social, como el vínculo que caracterizaría a los habitantes de la ciudad televisiva. Es así tal y como se describe en su relato "Cómplices", publicado en el volumen "Relatos para un fin de milenio", que recoge la aportación de varios autores.

Se trata de una complicidad que se teje en torno al tiempo de un programa televisivo, "Los dramas íntimos de Silvia Sánchez", un tiempo de un ahora en el que, ayudado por el desarrollo mediático, cada tele-oyente abre a la consideración pública la crónica íntima de una soledad hermanada con el drama. Es un tiempo en el que no se tratará de encontrar la libertad de un todo puede ser dicho, sino más bien, de un confinamiento en el deber y la exigencia de que todo tenga que ser dicho.

Todos somos cómplices de tu drama, todos tenemos un drama íntimo que nos vuelve cómplices, vendría a ser, en nuestra opinión, el mensaje que recibe el protagonista del relato, mensaje que le ubica en un principio universal de igualdad. Como lo narra Mendicutti: "...la teoría de Silvia Sánchez era que si uno comparte con los demás sus dramas, si los dramas más íntimos salen a la luz y se convierten en los dramas de todos, o al menos de todos los que la honrábamos con nuestra fidelidad y complicidad todos los martes -más de cinco millones de cómplices fieles cada programa...si ese milagro de comunión en el dolor y en el consuelo se producía, la vida en general, y los dramas en particular, serían mucho más llevaderos. La que apechugaba con la peor parte, por lo visto, era la propia Silvia Sánchez, que estaba afectada permanentemente" (3).

Vemos pues que justamente a través de la complicidad se logra hacer existir al Otro, pudiendo así incluir nuestro protagonista su drama en el ámbito de una colectividad. Ahora bien, y a diferencia de otras lógicas por nosotros conocidas, esta colectividad no va a sostenerse en un principio de exclusión: hay uno que no esta afectado, sino en el principio de que hay uno que esta afectado permanentemente.

El protagonista establecerá su vínculo a través de la llamada telefónica al programa. El breve tiempo que ella dure instaurará una relación con un Otro marcado por la inmediatez y la fugacidad. Cuando este Otro muestre su evanescencia, al colgar el teléfono, surgirá la presencia de una mirada que devuelve a nuestro protagonista al exilio de su soledad. Podemos decir que el Otro desaparece ante el surgimiento del objeto (a), el objeto mirada. El Otro se convierte en ese objeto que le otorgaba sostén y consistencia. Escribe Mendicutti: "Apagué el inalámbrico. Sentí que la cocina se quedaba completamente vacía. Era como si, hasta aquel momento, hubiera estado llena de gente y se hubiese marchado todo el mundo a la vez. Sin duda, la cámara de Los dramas íntimos de Silvia Sánchez, estuviese donde estuviese, había dejado de funcionar.(/) Entonces llamaron a la puerta" (4).

Planteemos una pregunta: ¿Qué nuevo tipo de lazo social ejemplifica este relato?. En principio, nuestro interés es el de situarlo dentro de lo que podemos llamar epidemias histéricas, tomando apoyo en el curso de J-A Miller y E. Laurent anteriormente citado. Epidemias histéricas que nos reenvían directamente al capítulo VII del texto freudiano "Psicología de las masas y análisis del yo" (5), capítulo en el que Freud establece distintos tipos de identificación y en particular para nosotros un modo de identificación histérica que se ejemplifica bajo el modelo del internado o pensionado de señoritas.

Así pues, y de acuerdo con el texto freudiano, este fenómeno de los Talk-Shows evocaría al de la epidemia del pensionado, si bien los actores y escenario se han visto modificados. Ustedes se acuerdan, la chica del internado que recibe una carta, seguramente de su novio, y a la que todas sus compañeras se identifican. Bajo este modelo de comunidad afectiva se constata también de qué manera lo íntimo se constituye en público.

Sin embargo, se aprecian diferencias en el momento contemporáneo, como decíamos el escenario es otro. En principio ya no está el cartero, en su lugar el mensaje nos llega a través de la pantalla televisiva. Si antes era la carta quien provocaba la epidemia, ahora lo es el medio. El mensaje particular se convierte en medio universal. Esto tiene importantes consecuencias, las paredes del internado se desvanecen y cada uno está internado en su propia casa. No se vive más en la época del pensionado de señoritas, sino en la del cosmopolita doméstico (6) articulado a un confinamiento generalizado.

Solidariamente a esta caída de las paredes del pensionado se sitúa el desvanecimiento del Otro, su degradación en el objeto plus-de-goce.

Entonces, si bien con Freud diríamos que las nuevas epidemias histéricas están hoy como siempre en la organización de la vida de los seres humanos, ellas siguen dando cuenta del lazo que aúna la psicología individual y la colectiva, podemos preguntarnos cuál es la subjetividad actual que tratan de alcanzar.

A fin de milenio ETB 2 nos propone diariamente de 16.45h a 17.50h un talk-sohw denominado "La hora de Mari Pau", programa que también se emite en otras cadenas autonómicas. Un lunes de mayo tuvo como título "El sexo no me interesa", título que permitió a varias mujeres acudir para tejer narrativamente la contingencia de su vida amorosa, entendiendo por ello los encuentros habidos, en la historia de cada una, con el goce y con el Otro del amor.

Conchi

Se presenta como alguien que puede vivir sin hombres y sin sexo y ser totalmente feliz. Separada tras un matrimonio de siete años, que le fue enmudeciendo, dice, por la frustración de no ser querida, y en el que las relaciones sexuales eran siempre forzadas, dado que no se cumplía la regla que ella establece para ordenar las relaciones entre los hombres y las mujeres: "el amor se debe de ganar de día para hacerlo de noche". Hoy en día pasa de los hombres, y ha decidido autocomplacerse. "Aprendí a quererme a mí misma, a autocomplacerme...a los hombres no los veo como parejas para mí, me veo así para siempre. Rechazo a los hombres no a las personas".

 

Purificación

Un matrimonio de 20 años le impide disfrutar del sexo. Su regla de las relaciones entre los hombres y las mujeres consiste en que el sexo no es penetración. "Se puede hacer el amor con una mirada". Madre de tres hijos, ella no infringió jamás su regla, puesto que tras un año de estricta observancia de la misma hubo de ser un médico quien quirúrgicamente le "rompiera la virginidad", en sus palabras.

Separada, dice pasar de los hombres pues no los necesita para nada. "Hoy en día la mayoría de los hombres están solos, la mayoría de las mujeres están solas, ellos se complacen solos y nosotras también. Lo mismo que hacen ellos lo podemos hacer nosotras. Tú te sabes tu cuerpo, y te buscas tu sexualidad tu solo, pasas de ellos totalmente".

 

Santiaga

Su tarjeta de presentación es la de una mujer desengañada y despechada por su marido en la primera semana de su luna de miel, a causa de un turbio asunto que prefiere mantener en secreto, cumple con sus deberes maritales durante dieciséis años, hasta que decide separarse. Rechazaba a los hombres. Luego conoció al amor de su vida, pero se murió. Desde entonces pasa de los hombres

En su segunda pareja encontró el amor, el cariño, la comprensión y el dialogo. "La vida sexual entre nosotros no era lo que buscábamos, era un compañero, más que un amigo, si había que hacer lo que fuese lo hacíamos a la vez, por ejemplo ir de compras, pero el destino se lo llev—".

 

Rocío

El sexo no es importante ni para ella ni para su marido, después de 26 años de matrimonio: "Casada con un inexperto, no les interesa el sexo a ninguno de los dos: al casarnos estabamos desinformados, ahora se casi lo mismo".

Al marido que pasa siete meses al año fuera de casa por su trabajo no lo añora, y ella se complace contemplado fotos de chicos guapos con los que adorna las paredes y mobiliario de su habitación conyugal "me gusta verlos y nada más".

Los cinco meses restantes, su marido duerme los fines de semana frente al televisor

Al final de la "Proposición del 9 de octubre de 1967 sobre el psicoanalista de la Escuela" (7), Jacques Lacan anticipa cómo los nuevos ordenamientos de las comunidades sociales producidos por el discurso de la ciencia traen entre sus consecuencias la universalización de los campos de concentración. Treinta años después encontramos una abundante bibliografía, de pensadores de diferentes disciplinas, que dan cuenta de la contemporaneidad de este fenómeno. Es el caso del ya citado Paul Virilio, mencionemos también a Noam Chomski (8), Javier Echevarría, y a Anthony Giddens.

Y por supuesto nuestra Mari Pau, y nuestra ficticia Silvia Sánchez.

Esta perspectiva del confinamiento generalizado, anticipada por Lacan, nos orienta hoy en día en la lectura de la siguiente afirmación de A. Giddens: "En la vida social moderna la noción de estilo de vida adquiere una significación particular" (9), afirmación que constata cómo en la sociedad actual se ha producido una transformación de la intimidad correspondiente a la irrupción de los diferentes estilos de vida y su negociación social. Este autor señala que para la subjetividad moderna es necesaria la elaboración de un proyecto reflexivo del sí-mismo que otorgue una determinada coherencia a lo que denomina "narraciones biográficas". Es la necesidad de elaborar un estilo de vida como constitución de una autoidentidad, pudiendo implicar "el rechazo más o menos deliberado de formas ampliamente difundidas de comportamiento y consumo" (10). Finalmente, otra característica que nos señala Giddens en torno a los estilos de vida consiste en el hecho de que ellos se estiban, tienen una conexión integral, con el hecho de construir y controlar el cuerpo, con el hecho de un saber hacer con el cuerpo.

Esto lo vemos muy bien en el programa de Mari Pau, cada una de estas mujeres muestra su particular estilo de vida, su rechazo a una forma ampliamente difundida de comportamiento, como puede ser el ejercicio de la sexualidad con el Otro sexo, y como ellas conocen, controlan y saben hacer con su cuerpo.

Pero dejemos la sociología y veamos lo que desde el psicoanálisis podemos aportar. Para ello tomemos en apoyo la consideración que acerca de los estilos de vida realiza E. Laurent: "...cada yo, buscando la originalidad de su modo de vida, de su modo de gozar" (11), es decir, el estilo de vida da cuenta del estilo de gozar del yo. Es por esto que nuestra interrogación, obligada por las consideraciones precedentes, apunta al modo contemporáneo de vivir la pulsión.

Tomemos en cuenta la inexistencia de la proporción sexual. Para el sujeto del inconsciente la sexualidad se reduce a la relación con el objeto a. Es lo que conocemos como pulsión. El partenaire del sujeto es su objeto plus-de-goce. Esto da cuenta del carácter autoerótico de la satisfacción pulsional..

Pero no solo hay sujetos con su objeto, existen los hombres y las mujeres que a falta de proporción sexual mantienen relaciones sexuales. Esto es posible porque no solo está la dimensión autoerótica del goce, sino también la del Otro, el Otro del amor, de la demanda, del deseo, el Otro de la sexuación.

Cada época, según las distintas figuras del Otro, organiza distintos modos y distintos escenarios de hacer el hombre y la mujer, incluyendo la diversidad de las relaciones entre ambos. En la actualidad asistimos a un amplio debate democrático que intenta regularizar la multiplicidad de formas en que hombres y mujeres, hombres y hombres, mujeres y mujeres, viven en su identidad y hacen las parejas. Con Lacan entendemos que este debate actual viene a suplir los efectos de colectivización y solidificación que antaño producían los ideales. Es a partir de esto que se marcará la prevalencia de la faz autistica en el modo de gozar contemporáneo.

Nos encontramos entonces con los estilos de vida. Y es lo que Purificación nos muestra bien: "Hoy en día la mayoría de los hombres están solos, la mayoría de las mujeres están solas, ellos se complacen solos y nosotras también..."

Y no es que estas mujeres estén totalmente desgajadas de todo vínculo con el Otro. Ellas nos han dicho que su no es al hombre y no a las personas, incluso han accedido a ir a testimoniar y compartir su drama, si bien con la particularidad de hacer público un drama íntimo (signo de la tiempos).

Estos vínculos con el Otro los encontramos también en el hecho de que ellas se quejan de no haber sido jamás el objeto precioso para un hombre. Pero, frustradas en su pedido de amor no acusan recibo de la castración, bien negándola "paso de eso, no me interesa", bien reivindicando su derecho al goce autoerótico. Es pues una dificultad con la castración, y podríamos decir, también, un disfuncionamiento en el registro del amor, y en consecuencia en la relación con el Otro, Otro que se vera afectado por una cierta evanescencia.

Dicho de otro modo, se trata para ellas de, en la escena social afirmar como personas el derecho a mantener su propio estilo de vida, y en la intimidad cada una arreglárselas con su propio cuerpo o en todo caso con la imagen del gemelo, como nos lo ilustró Santiaga.

Es importante subrayar que ellas no se presentan con síntomas, más bien ellas lo hacen, es decir, hacen síntoma contemporáneo: síntoma de los nuevos reordenamientos en las relaciones entre hombres y mujeres, en este caso, comunidad de estilo de vida que bajo la forma de epidemia acude a la hora de los mass media para compartirlo. Epidemia contemporánea de los Talk-Shows.

Para finalizar, ¿de qué real se trataría en este tipo de epidemia? Propondríamos como una respuesta posible, la satisfacción autoerótica de la pulsión. Satisfacción autoerótica de la pulsión que vendría al lugar de la contingencia del amor; y podemos concluir, por lo tanto, que se trata de una vertiente de la subjetividad contemporánea en la que no habría relaciones entre los sexos que den cuenta de la imposibilidad de la relación sexual.

 


 

1 - Miller (J.A.) y Laurent (E.), Seminario "El Otro no existe y sus comités de ética", inédito.

2 - Virilio (P.), "El cibermundo, la política de lo peor", Madrid, Editorial Cátedra, 1997, p. 58.

3 - Varios autores: "Relatos para un fin de milenio", Barcelona, Plaza y Janes, 1998, p. 29-30.

4 - "Op. cit.", p. 45.

5 - Freud (S.), "Obras completas", vol. XVIII, Editorial Amorrortu.

6 - Echeverría (J.), "Cosmopolitas domésticos", Barcelona, Editorial Anagrama, 1995.

7 - Lacan (J.), "Proposición del 9 de octubre de 1967 sobre el psicoanalista de la Escuela", en Momentos cruciales de la experiencia psicoanalítica, Manantial.

8 - Chomsky (N.), "Lucha de clases. Conversaciones con David Barsamian", Barcelona, Editorial Crítica, 1997.

9 - Giddens, Bauman, Luhmann, Beck: "Las consecuencias perversas de la modernidad", Barcelona, Editorial Anthropos, 1996, p. 38.

10 - "Op. cit.", p. 39.

11 - Miller (J.A.) y Laurent (E.), Seminario "El Otro no existe y sus comités de ética", inédito.