World Association of Psychoalanysis

 

Una palabra real (acerca del suenyo y el fantasma)

Susana Huler

 

En la clinica encontramos sujetos cuya queja inicial refiere un sufrimiento causado en la noche por la recurrencia de pesadillas que les despiertan de su suenyo. La pesadilla, no solo interrumpe el descanso, sino que ademas tinye el ir a dormir de miedo e intranquilidad.

El suenyo, en la mayoria de los casos, logra envolver la actividad psiquica por la via de una puesta en escena en que los deseos del sonyante aparecen como realizados, permitiendole asi seguir durmiendo.

Freud, que describio el deseo como movimiento psiquico y como la fuerza motora del mismo, sabia descifrar en el suenyo el deseo realizado. Como si el suenyo dijera: mira, lo que deseabas esta ocurriendo, de modo que no es el caso que te levantes para actuar, ya que te encuentras ante la anhelada realizacion.

Mayormente, los suenyos convencen al sonyante- que se despertara a su hora, cuando la realidad lo llame a sus deberes.

La pesadilla, en cambio, despierta al sonyante en medio de la noche, cuando nada hay por hacer con el problema presentado en ella, cuando el sujeto esta desamparado frente al horror presentado por el suenyo. Y cuando anida en el la sospecha que el desamparo no se debe a que es de noche, sino que, precisamente, durante el dia olvido su desamparo respecto a esa cosa que la pesadilla se empecina en presentar.

Por eso, podemos decir que la pesadilla es un fracaso. Es un fracaso de la actividad del sonyar, que no logra inventar un "cuento" que solucione, aunque sea en la ficcion, el angustiante problema.

Pero tambien podemos decir que la pesadilla logra algo mas que un suenyo comun: logra traer una escena, una idea o una palabra, que por ser insoportables fueron excluidos del comercio de los pensamientos con los cuales el sujeto construye su mundo como un mundo soportable. La pesadilla trae consigo algo incompatible con el mundo en el cual "se puede vivir".

Se trata de un suenyo que se atreve a confrontar al sonyante con un asunto real, que no ha sido aun cubierto por el velo del fantasma ni ordenado en la realidad de su mundo.

En ese punto en que algo en el sujeto ha dicho: ¡No pasara! - y olvido u olvido en cuanto y cuan de cerca el asunto le tocaba, la pesadilla dice: ¡pasara!, pasara!!

Primo Levi enmarca su libro "La Tregua" en la cuestion del despertar. Describe el regreso de Auschwitz en un viaje que duro treinta y cinco dias: en vez de viajar directamente a casa, a Turin, los prisioneros liberados fueron llevados via Polonia, Rusia, Ucrania, Romania y Hungria.

El viaje se extiende ante nuestros ojos con la angustia, la tristeza y el sentido del humor particulares de Primo Levi.

Al comienzo del libro describe las duras noches del campamento, envueltos en suenyos violentos y en sudor. Tanto el cuerpo como el alma sonyaban con la vuelta a casa: volver, comer y contar la historia del horror.

Sonyaban hasta que rompia la manyana y se oia la orden:

"Wstawac"

"Y el corazon se nos hacia pedazos."

Al final del libro da cuenta de lo que paso al regreso, en la casa: "La familia y los amigos, llenos de vida, el calor del alimento seguro, la alegria liberadora de poder contar."

Pero:

desde entonces tiene un suenyo que no ceja:

En realidad se trata de un suenyo dentro de otro suenyo:

Se encuentra sentado a la mesa junto a amigos, o trabaja en un campo verde: en un ambiente tranquilo y sereno, lejos de todo dolor o tension. Y sin embargo vive una angustia fina y profunda: la sensacion de una amenaza que se acerca.

Y asi es:

a medida que el suenyo se desarrolla, lentamente o de repente todo se desmorona y se desarma a su alrededor y la angustia crece. Todo se convierte en un caos: esta solo y sabe que es lo que significa todo esto y sabe, incluso, que lo supo siempre:

Esta otra vez en el Lager "y nada de lo que habia fuera del Lager era verdad. El resto era un suenyo, una vacacion, un enganyo de los sentidos: la familia, la naturaleza, las flores, la casa". El suenyo interior, el suenyo de paz se termino y en el suenyo exterior oye una voz bien conocida, "una sola palabra, que no es imperiosa sino breve y dicha en voz baja. Es la orden del amanecer en Auschwitz. Una palabra extranjera, esperada y temida: a levantarse","Wstawac".

Esta palabra que retorna en los suenyos de Levi, actua como metonimia del dia terrible al que debe despertarse el prisionero de Auschwitz. Siendo una metonimia, y siendo una palabra, puede decirse de ella que es simbolica. Pertenece al orden simbolico. Pero observemos que es lo que esta palabra arrastra consigo:

La pesadilla se interrumpe, de acuerdo al testimonio de Primo Levi, cuando esa palabra aparece. El trozo anterior del suenyo, o para ser mas exactos, el nucleo que llamo "el suenyo interior", da leves senyales de la proxima aparicion de la pesadilla en si, que llamo "el suenyo exterior". Sabemos que los dias son terribles porque una palabra "inocente" como "levantarse", "Wstawac", trae aparejada consigo el horror.

Y esto es lo que nos permite saber que se trata de una metonimia- porque la palabra "levantarse" no despertaria el espanto si no estuviera ligada por un vinculo muy especial a los dias terribles del campo.

Y junto a la retorica del suenyo el espanto retorna una y otra vez. O sea que esta operacion retorica no es suficiente para aliviar o menguar el espanto del campo de concentracion. Una palabra que en el tiempo real despertaba a los prisioneros de su suenyo, rompiendo asi sus corazones, aparecio con el tiempo, cuando ya no se la oia en la realidad- con el estruendo espantoso de la pesadilla.

Pero al retornar insistentemente, esta palabra hace algo mas: borra su creencia en la realidad. Familia, amigos, campos verdes, cama muelle y comida segura. Todo es mentira, frente a la palabra que los despertaba de su suenyo en el Lager: Wstawac opera como axioma absoluto, axioma que hace anyicos la validez de los fantasmas que sostienen su realidad.

No sabemos si esta despierto al hecho de que hoy en dia esta vivo, fuera del campo, o si para el la vida es un suenyo del cual despertara en la pesadilla.

Tampoco sabemos con certeza si en la vigilia no estamos dormidos para los recuerdos de acontecimientos que destruyeron nuestro saber sobre el genero humano.