World Association of Psychoalanysis

 

Sintoma y asintona

Antoni Vicens

 

Del nombre del síntoma, podemos extraer algunas significaciones
relacionadas con los fundamentos de la clínica. La palabra "síntoma",
que proviene de sympiptein, se refiere al hecho de que haya cosas que
"caen juntas", apunta al indicio de lo que coincide, al signo, como dice
Jacques Lacan, o a lo que viene al caso. Y mientras el síntoma es
coincidencia, a aquello que no llega a coincidir jamás se lo llama
asymtotos, lo asintótico. (1)

Y pues lo que cae, junto o no, es ptoma, ruina, desecho o cadáver, la
asíntota es la imposibilidad de hacer, del cadáver caído, signo; es,
dicho de otro modo, la imposibilidad de alcanzar el alma como signo del
cuerpo.

La etimología será coincidencia o no, pero nos da cuenta de algunas
operaciones psicóticas hechas a partir del síntoma. Sin ir más lejos,
podemos entrever el camino asintótico emprendido por el presidente
Schreber para conseguir su transformación en mujer hasta el punto en
que, convertido en objeto del goce de Dios, podrá resarcirse en una
humanidad nueva que honrará por siempre a su antepasado creador.
"Pueden, dice Freud refiriéndose a este delirio, cesar la lucha y la
enfermedad. Sólo que el miramiento por la realidad efectiva, entretanto
fortalecido, constriñe a desplazar la solución del presente al remoto
futuro, a contentarse con un cumplimiento de deseo por así decir
asintótico." (2) En ese tiempo indefinido los hombres nuevos producirán
signos que cantarán la inmortalidad del alma de aquel que aceptó la
metamorfosis suprema, la gran Obra de una razón que escribiría la
relación entre los sexos.

Tal es el poder del síntoma cuando se lo eleva a condición substancial
de la existencia. El síntoma es pues la posibilidad de hacer signo. En
cierto sentido es como el amor, que también hace signo; pero el signo,
el síntoma lo hace a base de verter sentido, a fuerza de ir llenando el
tonel, y ello a pesar de sus fugas. Tal como lo señalaba Jacques-Alain
Miller en diciembre de 1994, en su comentario al escrito de Jacques
Lacan "Introducción a la edición alemana de los Escritos", en el
Seminario interno de la Sección Clínica de Barcelona, "la fuga tiene que
ver con lo que es el sentido. Escapar, huir, es la manera misma de ser
del sentido (...) La huida es lo real del sentido". (3) Es el caso que
el síntoma llena el tonel, aun agujereado, de sentido, hasta alcanzar el
nivel del signo. Así podemos interpretar la expresión de Lacan en "De
una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis",
cuando describe la estabilización de la paranoia de Schreber a partir de
"la cascada de las reorganizaciones del significante de donde procede el
desastre creciente del imaginario, hasta que se alcance el nivel en que
significante y significado se estabilizan en la metáfora delirante". (4)
El síntoma puede en un momento sostener, como concepto que es, y en este
caso de sentido delirante, una estabilidad de la escena del mundo.

A partir de la enseñanza de Lacan, podríamos dar al síntoma dos
aspectos. El primero es el fálico - legible sobre todo en Freud -, según
el cual el síntoma se capta en su dimensión de significación; la cual es
acotada por la significación imposible del falo, esto es, por la
metáfora de la significación de toda aquella significación que no se
contiene a sí misma. De esa limitación dedujo Freud la realidad de la
libido. (5) Pero, a partir de mediados de los '70, Lacan se interesó,
más que por la significación, por el sentido; y, en éste, lo que hace
límite no es el falo, sino el enigma. (6) A partir de ahí, muestra Lacan
cómo el síntoma posee también un aspecto de goce no fálico, de goce
sentido, de jouissens; en este aspecto, el límite del síntoma, como el
goce de la mujer, implica la creación, el ciframiento, el paso al
infinito, el concepto.

En este segundo aspecto, es esencial la fuga; el límite es ahí precario
y sorprende siempre su estabilización en la psicosis. Por otra parte, no
está ausente de la neurosis; o al menos podemos suponerlo por la única
otra ocasión en que Freud utiliza el término de asíntota, cuando
describe, en "Nuevos caminos de la terapia psicoanalítica" la cura de la
neurosis obsesiva, la cual tiende "a un proceso de curación
'asintótico', a un tratamiento interminable". (7) Pero como el caso de
neurosis al que alude aquí es el del hombre de los lobos, podríamos
seguir estando de hecho en el
ámbito de las psicosis.

El síntoma no se reduce pues al goce fálico; en el síntoma se desparrama
el non-rapport (8). Su ciframiento no es entonces el del Uno (9)
solamente, sino el del trazo unario inalcanzable en la letra que lo
escribe. En suma, el síntoma es un modo no necesariamente fálico de
gozar del inconsciente, (10) y su ciframiento se dispone, como el amor,
entre lo que no cesa de escribirse (11) - lo que se hace necesario en la
repetición -, y lo que cesa de no escribirse, la estabilidad contingente
del encuentro. (12)

De otro lado, el síntoma, y desde Freud a Lacan, incorpora al menos dos
aspectos que lo llevan a una infinitización posible. De un lado, el
síntoma es verdad y, tal como ella está destinada a un medio decir, el
síntoma nunca se acaba de escribir del todo. De otro lado, como la
mujer, el síntoma, más allá de su base fálica, es no-todo. Ambos
aspectos los expresa Lacan en su seminario RSI con la atribución al
síntoma de un índice de goce repetitivo, como los puntos suspensivos o,
mejor, como la insistencia de lo que no cesa de escribirse. (13) En
cualquier caso, ambas incompletudes pueden ser transformadas en modos de
goce infinito.

Proponemos la hipótesis de que es precisamente este aspecto infinito el
que la psicosis identifica en el síntoma, y aquél a partir del cual
busca una estabilización distinta de la que habría ordenado por el
Nombre del Padre en el goce de la madre. No hay que excluir que esta
hipótesis sea tan sólo una estrategia mediante la cual un neurótico
puede pretender alguna idea objetiva sobre lo que es una psicosis. La
contribución de algunos psicóticos eminentes a la tarea de hacer
racional y matemático el infinito no justificaría aquí gran cosa.

Podemos ver cómo los dos psicóticos más eminentes del psicoanálisis han
contribuido también a su manera a esa infinitización. Para Schreber es
la ya citada transformación en mujer en tiempo infinito. En ese infinito
el juez encontrará la Ley, y la verdad será dicha, toda ella. Con Joyce
vemos aparecer el proyecto de una escritura dejada a una interpretación
interminable. En el fin, "el espíritu increado de la raza" (14) hallará
eso que llamaríamos el falo si ya lo hubiera hallado.

A un infinito responde pues otro infinito; al infinito del goce responde
el modo infinito del síntoma. Así el síntoma puede entrar en la
psicosis, como modo de bordear el agujero de "das Ding" y sujetar la
cascada imaginaria. Entre la manera neurótica y la manera psicótica de
tratar el síntoma, la diferencia reside en la forma en que el sujeto
sustenta en él su creencia. (15) El neurótico cree en el síntoma, como
el hombre cree en la mujer cuando es su partenaire, es decir, hasta
cierto punto, que es el de la salud mental. En el síntoma cree y, dando
al en un valor de continente, es dentro de él donde crea también. En
cambio, el psicótico, el síntoma, lo cree, tal como el erotómano cree su
objeto, sin remisión ni reserva. También podemos decir que lo crea, y
que con él sostiene la consistencia de las dimensiones de su decir,
imaginaria, simbólica y real. Se crea un síntoma, tal como Joyce pudo
crearse un nombre con el que hacerse apellidar. El psicótico,
aprovechando que la dimensión de lo real es externa al sentido, que lo
real no tiene sentido, (16) extrae de él un nuevo sentido para sostener
su parte en el humus humano. De este nuevo sentido podemos citar aquí
algunas de las consecuciones obtenidas por Schreber y por Joyce.

Por ejemplo, la infinitización schreberiana del síntoma le lleva al
trágico proyecto, de realización imposible, de convertirse en partenaire
de Dios, en síntoma del Padre eterno. La cuestión que se plantea
entonces es la de si Dios puede tener síntomas; (17) y, si los tiene, de
qué clase son. De hecho, los problemas sobre la creación planteados
desde siempre por la teología son de este calibre. Pero, para el
psicoanálisis, cualquier consideración sobre el goce de Dios exige
situarlo en la dimensión del Otro del Otro, del que no hay goce. (18)

La infinitización delirante del síntoma lleva también al esfuerzo por
dar consistencia al cuerpo llevándolo al límite, esto es, haciéndolo
existir como cadáver. En la paranoia encontramos la expresión
schreberiana que lo lleva a su realización especular, como regresión al
estadio del espejo: el sujeto se aparece como "un cadáver leproso
conduciendo a otro cadáver leproso". (19) Es ahí entonces donde lo caído
del síntoma se resuelve en ptomaína, en cadaverina, para alimentar con
su presencia real de despojo el goce de Dios. Aspecto que, de faltar un
delirio en el que se incluya la dimensión del Otro del significante,
puede llevar al sujeto bajo las vías de un ferrocarril, o a la ingestión
de una dosis letal de mercurio, por poner ejemplos de la clínica.

Gracias al tratamiento psicótico del síntoma, también la creación
adquiere una potencia primigenia, y no por regresión diacrónica, sino
porque es pensable, tanto como el crepúsculo del mundo, su verdadera
aurora, aquella donde el símbolo reduce su marca a lo insignificante de
la letra. Puede entonces el sujeto hacer el primer trazo, marcar el
rasgo primero a partir del cual el sujeto se identifica con su síntoma.
El jurista Schreber, para fundamentar su alegación, se remontó al paso
anterior a cualquier juicio, allí donde debía determinarse
políticamente, y no sólo jurídicamente, la la libertad del sujeto. El
escritor Joyce pudo olvidarse de la lengua constituida para alcanzar el
origen del enigma de la diversidad de las lenguas. Esto es tanto como
decir que creer un síntoma infinito lleva hacia la empresa divina de
crear lo increado.

Finalmente, lo infinito del síntoma casa bien con el goce femenino.
Joyce, realizándose asintóticamente como síntoma, puede considerarse
mujer y, en el goce, alcanzar el goce del Otro que no existe.


1 - Nos basamos especialmente en Joan Coromines, Diccionari etimològic i
complementari de la llengua catalana (1981-1991), art. "símptoma".
2 - Freud (S.), "Puntualizaciones psicoanalíticas sobre un caso de
paranoia (Dementia paranoides) descrito autobiográficamente", in OC,
Buenos Aires,
Amorrortu, vol. 12, págs. 45-46.
3 - MillerR (J.-A.), "Sobre la fuga del sentido", in Uno por Uno, 42,
pág. 23.
4 - Lacan (J.), "De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible
de la psicosis", in Escritos, México, Siglo XXI, 1991, págs. 558-559;
Écrits, París, Seuil, 1966, pág. 577.
5 - Cf. Lacan (J.), Télévision, París, Seuil, 1974, pág. 20.
6 - Cf. la "Introducción a la edición alemana de un primer volumen de
los escritos", in Uno por Uno, 42, págs. 7-15, y el comentario de
Jacques-Alain Miller, op. cit.
7 - Freud (S.), OC, Buenos Aires, Amorrortu, vol. 17, pág. 161.
8 - Lacan (J.), "La troisième", in Lettres de l'EFP, 16, pág. 194: "Le
symptôme est irruption de cette anomalie en quoi consiste la jouissance
phallique, pour autant que s'y étale, s'y épanouit ce manque fondamental
que je qualifie du non rapport sexuel."
9 - Lacan (J.), "el Uno sale del goce en tanto que fálico ...",
Seminario XXI, Les non-dupes errent, lección del 14.5.74.
10 - Lacan (J.), Seminario XXII, RSI, lección del 18.2.75, in Ornicar?,
4, pág. 105: "El síntoma es un modo de gozar del inconsciente."
11 - Lacan (J.), La troisième, op. cit., págs. 194 ss.
12 - Lacan (J.), Le Séminaire, livre XX, Encore, París, Seuil, 1975.
pág. 132.
13 - Lacan (J.), Seminario RSI, lección del 21.1.75, in Ornicar?, 3,
pág. 107.
14 - Cf. el final de El retrato del artista adolescente, citado por
Lacan en la lección del 18.11.75 de su seminario Le sinthome, in
Ornicar?, 6, págs. 9-10.
15 - Cf. Lacan (J.), Seminario RSI, lección del 21-1-75, in Ornicar?, 3,
pág. 109.
16 - Lacan (J.), lección del 13.4.76 de su Seminario Le sinthome, in
Ornicar?, 10, pág. 8. 13.4.76
17 - Lacan (J.), "Conférences et entretiens dans des universités
nord-américaines", in Scilicet, 6-7, Paris, Seuil, pág. 58.
18 - Lacan (J.), lección del 13.1.76 del Seminario Le sinthome, in
Ornicar?, 7, pág. 10.
19 -Lacan (J.), "De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible
de la psicosis", in Escritos, op. cit., pág. 549; in Écrits, pág. 568.