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La Escuela Una
 
SOBRE LA PRODUCCIÓN Y LA FORMACIÓN DEL ANALISTA

Ronald Portillo

"No es lo mismo evaluar [la formación del analista] en terminos de poder, en el sentido de "capacidad", que evaluar en terminos de ser."
Jacques-Alain Miller
El Banquete de los analistas

"Se admite que algo como un efecto de formación tiene lugar y se lo admite como un dato de hecho; se supone que un sujeto opera como analista porque se ha vuelto apto para hacerlo; dicho de otra manera, se supone que es posible poner a un sujeto en condición de operar como analista"
Jacques-Alain Miller
Para introducir el efecto-de-formación

1- La pregunta por el analista
La expansión del movimiento psicoanalitico mas allá de los interesados iniciales que asistian a la reuniones de los miercoles en Berggasse 19, Vienne, la convicción de la inviabilidad del auto-analisis y la evidencia de que la transmisión del saber psicoanalitico era inseparable de una busqueda personal de la verdad del inconsciente, conducen a Freud a establecer la importancia de pasar por la experiencia psicoanalitica como el elemento fundamental de la formación del analista. Como es sabido, en 1910 en el Instituto de Berlin, Max Eitingon define los criterios de uniformización de la formación del analista. Se plantea entonces que un sujeto solo puede ser psicoanalista en la medida en que reciba autorizacion de la institución, es decir de la I.P.A..

Es innegable que los criterios de uniformización esconden la debilidad del funcionamiento de este procedimiento (1). Los resultados, tan diversos como disimiles, obtenidos de los llamados analisis didacticos siempre han puesto de manifiesto lo imposible del standard impuesto.

El elemento esencial, sistematicamente velado por la institución psicoanalitica tradicional con la reglamentación del standard formativo, ha sido y continua siendo la pregunta sobre la que Lacan tanto insistió : ¿Que es un analista?

La formacion del analista solo puede encontrar respuesta a partir del cuestionamiento por el ser del analista, apoyada mas bien en la particularidad de cada analista en formación y no en una normativización universalizante. Con la pregunta por el ser del analista Lacan propugnó centrar, como había sido la idea original de Freud, la formación del analista en la experiencia psicoanalitica misma.

Para Lacan el psicoanalista mas que el resultado de una formación, es el producto de un analisis llevado hasta su final, lo que viene a contrariar la conocida noción sobre la formación analítica. La institución tradicional concibe la formación a partir de la detentación de saber sobre lo que es un analista, infatuación en la que se sustenta la reglamentación de la formación del analista. Si la concepción de la formación supone una respuesta "a priori" del trayecto a recorrer , la idea de la producción del analista, indisoluble de la pregunta sobre el ser, remite a la temporalidad del "après-coup".

La orientación lacaniana introduce por tanto un necesario deslinde entre la formación y la producción del analista.

Formaciones y productos
La llamada "formación analítica" proviene de la tradición psicoanalítica y consiste desde los tiempos de Freud en la experiencia psicoanalítica del practticante, el control de la práctica y la instrucción teórica. Lo que ha constituido y constituye una verdadera innovación en este campo es la expresión "producción del analista" y, por supuesto, las consecuencias institucionales que de alli se desprenden.

La estructura del discurso permite a Lacan diferenciar al efecto de la producción. En el discurso del inconsciente se establece la distinción entre la verdad como efecto de significación y la producción como correlato de lo real, lo que escapa al registro simbólico. El efecto de significado es generado por el Otro, mientras que el producto o resto de la operación significante lo encontramos en una dimensión fuera del Otro.

El inconsciente crea formaciones que van a reproducir su misma forma o estructura. Miller (2) nos precisa la diferencia existente entre formaciones y productos del inconsciente : el producto, al contrario de la formación, no conserva la forma o estructura del inconsciente. A partir del discurso del amo, cuya estructura toma Lacan para presentar el discurso del inconsciente, encontramos en el lugar del efecto de significado al sujeto tachado : $. Este matema es igualmente valido para escribir las formaciones del inconsciente, presentan la misma estructura que el sujeto del inconsciente. Tanto el sujeto como las formaciones del inconsciente, surgen en el discurso del mismo nombre en el lugar de la verdad, como efecto del reenvio significante.

Las formaciones del inconsciente, en tanto efecto de significación, encuentran su causa en la alienación al Otro significante. Toda formación del inconsciente es un efecto y toda formación en psicoanalisis puede ser considerada como tal. De aquí la consideración de Lacan : no existe formación del analista, solo existen formaciones del inconsciente.

La formación analitica tradicional equivale a una formacion del inconsciente: un efecto de significación que proviene del Otro institucional. La formación, del inconsciente o del analista, está inscrita en una combinatoria significante de la que resulta un efecto que reproduce la estructura del inconsciente. mientras que la producción del analista vendría a situarse como resto de esa operación.

Por su parte el producto del inconsciente, el objeto (a), es heterogeneo a la estructura del inconsciente, viene a situarse como el resto de la operación inconsciente : un real que ex-siste al Otro. Al contrario de las formaciones del inconsciente, marcadas por el trazo de la forma comun a todas, el producto es del orden de lo no-comun, de lo particular. La formación del analista pertenece a la dimension del trazo o medida comun, mientras que lo que queda fuera del rasgo significante de la estructura comun, el objeto (a), es lo que particulariza lo real de la producción del analista. Este particular constituye aquello que sera identificado en el dispositivo del Pase como la marca que lleva el pasante en trance de Pase como el resultado o producto de un analisis.

En el proceso de formación del analista se presentan exigencias o demandas del Otro que son communes a todos aquellos que han expresado su deseo de ser analistas, se trata del consabido tripode de formación. En el procedimiento ideado por Lacan que valida si hubo o no producción del analista, a lo que se apunta es a eso que singulariza a un sujeto que ha podido llevar su analisis hasta el final.

La tension existente entre la formación del analista y la producción del analista es equivalente a la tension existente entre lo comun y lo situado fuera de lo comun, entre lo que presenta la misma forma de la estructura del inconsciente y lo que queda fuera de ella, luego de ser producido por ella misma.

En el pase se rinde testimonio de la manera como se ha producido la mutación, la transformación de un sujeto en objeto. Se trata de dar cuenta de la modificación resultante del pasaje de la comun medida de la formación a lo que se ubica por fuera de ella : el objeto (a). La formación se apoya principalmente, aunque no exclusivamente, en la dimension del sujeto del inconsciente mientras que la producción del analista apunta a lo real del goce.

Formación con fuga y sin fuga
Aun cuando se sabe que la formación del analista de orientación lacaniana presenta un sentido diferente a la formación que se sigue en los institutos de la I.P.A., de una cierta manera las exigencias siguen siendo las mismas : analisis, control y saber teórico. Por ello la diferencia fundamental avanzada por Lacan reside en el propio analisis, desde donde habrá de advenir el analista producido y su posterior verificación en el Pase.

La diferencia entre formación y producción del analista es la que de manera muy elegante plantea Jacques-Alain Miller(3) cuando diferencia entre "formación sin punto de fuga" y "formación con punto de fuga". La primera, que podemos aproximar a la formación tradicional, no comporta ninguna mutación subjetiva, solo incluye contenidos epistémicos susceptibles de ser objeto de uniformización, mientras que en la "formación con punto de fuga", punto de fuga que particulariza a lo real en la producción del analista, se obtiene "una mutación psiquica que supone siempre la puesta a distancia de contenidos epistemicos"(4). Mutación por la que el sujeto puede devenir objeto, llegar a saber ser un deshecho para otro sujeto.

Esta distinción puede ser ilustrada en la estructura del discurso del analista, en donde podemos apreciar el saber en el lugar de la verdad, lugar del efecto-de-formación "sin punto de fuga" , en donde estan presentes contenidos epistémicos. En el lugar del producto del discurso encontrariamos "la formación con punto de fuga", distanciada del saber por la doble barra, aquí se ubica la caida de las identificaciones, elemento distintivo de la producción del analista.

El procedimiento de verificación de la producción del analista, el Pase, comporta todo un esfuerzo institucional por llegar a saber qué es un analista o mas bien qué es un analizado. Esta es la conclusion a la que llega Lacan sobre el ser analista. Lo que define al analista no es ejercer como tal en el marco de su formación, sino es haber sido producido en un analisis, haber sido analizado, en el sentido de haber llegado a la terminación del proceso analitico por el que el analizante atravesó.

Por tanto, si las exigencias de formación psicoanalitica se sustentan en la triada berlinesa, la exigencia de producción del analista se reduce a la sola condición de finitud de la experiencia psicoanalitica del analizante, con la consiguiente elaboración en "après-coup", en el Pase, de lo que fué tal experiencia.

La cuestión de ser analista va mucho mas allá del cumplimiento de las exigencias del Otro institucional o de la evaluación de capacidades o performances del practicante, para situarse mas bien en el plano mismo de la experiencia psicoanalitica, en lo que resulta de ella, en su producto mismo.

Teminable e interminable
En el conjunto de las Escuelas de la AMP, el Comite de Acción de la Escuela Una ha querido contribuir con la provocación del cuestionamiento sobre la formación del analista y la elaboración institucional necesaria. Luego de un sostenido debate e intercambio llevado a cabo en el Comité a lo largo de estos dos años, reflejado en los documentos y trabajos difundidos, algunas luces y algunas sombras permanecen.

La formación analitica viene del Otro y tal como el inconsciente es interminable, mientras que la produccion del analista al situarse fuera del Otro, al ser sin Otro es finita o terminable, tiene un limite. En lo finito de la producción del analista, marcado por el Pase, la formación, interminable por estructura, encuentra su referencia.

Por ello, en referencia a la alternativa planteada por Mauricio Tarrab al final de su trabajo de estos 9 textos del C.A. de la E.U. sobre la formación del analista, me inclino efectivamente por considerar al Pase como la unica garantia de formación "logicamente deducible de la doctrina lacaniana del psicoanalisis".

Caracas 9 de Junio de 2002

 

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