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Otras reacciones al número de Le Point
El total del dossier de Le Point en el blogtoutsurlachine.blogspot.com

LILIA MAHJOUB
Le Point tiene un gran mérito, ser el primero que publica un tal dossier, abriendo de este modo la conmemoración de los treinta años luego de la muerte de Lacan. Me impactó mucho, y me dije que esto recién empieza. Para un comienzo está bastante bien: los extractos de inéditos, su entrevista, sí, sí, muy esclarecedor. ¡Me saco el sombrero!
Sin embargo hay algo que no va, y esto no podría sorprender a un psicoanalista. Se trata del artículo introductorio, hueco pero sobre todo fácil, con su pátina de gentilezas.
Lástima que el Sr. Schneider no haya extraído una mejor lección de lo que Jacques Lacan formula sobre “la no-relación sexual”. En primer lugar lo que Lacan articula allí no se desprende de evidencias conocidas desde Freud, sino que prolonga y responde a las preguntas que aquel se hacía- especialmente a propósito de la mujer y del enigma de su sexualidad. “Concepción patológica de la sexualidad”, esto es a lo que este autor reduce en este articulo lo que Lacan adelanta en cuanto a la lógica de la no-relación sexual. Lástima que el Sr Schneider parezca no haber leído los extractos que sin embargo él mismo eligió. Ir a buscar para oponerse al enunciado de Lacan a una Sra Leroi, ese pequeño personaje evanescente, “snob”, y que dice “¿El amor? Lo hago pero nunca hablo de eso”, es :
1: confundir la llamada relación sexual con el encuentro sexual, cualquiera sea;
2: olvidar las bocas de oro de las histéricas, analizantes sublimes de Freud que muy felizmente las abrieron sobre estas cosas del sexo, sin mojigatería y con la audacia propia de quienes fueron los partenaires de quien descubrió el inconsciente;
3: despreciar a todos aquellos que continúan hablando de esto en el diván y de este modo aseguran a este inconsciente siempre por reinventar – sin la boca cerrada ni el culo apretado, como en los tiempos de la dama antes citada – todas las oportunidades.

KARIN MIOCHE
El calor de Ajaccio se atenuó. Tiempo para la lectura de Le Point y para escucharlo a usted en France Cultura, el costado vivificante, que circula como una brisa, que tonifica el cuerpo que se recupera y el espíritu se reanima… La palabra circula en la librería a partir de la espera del próximo Seminario y de esta Vida de Lacan prometida. El mostrador lleno de libros es un improvisado lugar de discusiones, un hombre trae cafés, algunos Seminarios se hojean, se organiza una lectura espontánea, las lenguas se sueltan por momentos, ocasión de encuentros con sabor áspero, como a menudo ocurre aquí, pero también alegres. Uno a uno se marchan…

PHILIPPE LA SAGNA
¿Qué queda de nuestros amores lacanianos? Pregunta Michel Schneider, funcionario, ex alumno de la ENA (Escuela Nacional de Administración) y también psicoanalista que no parece siempre captar porqué amamos a Lacan.
Amamos a Lacan porque amamos a nuestro psicoanalista, y ¡Lacan en el mundo latino es el psicoanalista!
Amamos a nuestro analista o a un analista, porque amamos el inconsciente, es decir la idea que somos también otro, incluso que hay Otro en nosotros que habla por nuestra boca.
Amamos por lo tanto al Otro y la idea que sea uno, lo que es imposible si es Otro. O se ama la pareja que constituye la relación analista/analizante creyendo que ella es una, a falta de una relación que sería la relación sexual.
Schneider piensa que eso puede servir para tranquilizarnos.
¡Lo que no tranquiliza es ese defecto del sexo! En el siglo último uno se tranquilizaba con la esperanza de que hacer el amor bastaría para conjurar la maldición; desgraciadamente la felicidad de las religiones, aunque fueran laicas, hoy acoge a los decepcionados del sexo, ¡incluso el deseo no se cotiza!
Por el contrario, se siente que el amor es lo que se cotiza. Lacan habla de ello como nadie, y el amor de Lacan no es el amor de Freud. El amor de Lacan es lo que no se detiene ni en el padre, ni en lo verdadero ni en lo bello, ni siquiera en los encantos de la falta y del deseo, incluso en lo que reclama aún… El amor de Lacan supone no detenerse en los límites de la ley, que fascinaba tal vez a Freud.
El amor de Lacan es el de un esfuerzo hacia lo real, lo imposible; es un amor que lo vuelve cercano a los matemáticos, es un amor que tiene un cuerpo también. Si tantas personas escriben hoy sobre el amor, no es sin un lazo con Lacan. Han comprendido que frente al Otro, al inconsciente, hay una orientación fundamental, de rechazo o de consentimiento. Lo que inaugura Lacan es un nuevo amor del que quizá no tengamos la idea aun, salvo haciéndose incauto con él de lo real.

ANAËLLE LEBOVITS-QUENEHEN
Michel Schneider se pregunta en Le Point lo qué queda de Lacan treinta años después de su desaparición. Su conclusión: prefiere a la Sra. Leroi.
¿Y quién es la Sra Leroi? Los lectores de la Recherche lo olvidaron. Y con razón: la Sra Leroi es una silueta, ella no aparece nunca llanamente. Un universitario americano, en el momento de su aparición en Le côté de Guermantes, hizo de ella, con justicia, el reflejo de un reflejo”. ¿Y por qué entonces Michel Schneider la prefiere al Dr Lacan? Sucede que mucho más que su lectura del Seminario XIX, esta frase de la Sra. Leroy consigue su adhesión: “¿El amor? Lo hago a menudo, pero nunca hablo de eso”.
Michel Schneider, psicoanalista, prefiere a las mujeres que lo hacen y se callan. Eso después de todo tiene que ver con él.
Para recibir pacientes, le traería problemas a mas de uno… Qué importa. Cuando se trata de ubicarse en la clínica, su gusto por las que no sueltan prenda orienta más y mejor a Michel Schneider que la enseñanza de Lacan, sus “proclamaciones de genio” y “distinciones operativas”
Hay que decir que sus “groserías”, sus provocaciones y sus “preciosidades oscuras” enredan todo. Se pierde allí.
Desde una neutralidad que lo mantiene lejos de los textos de Lacan, Michel Schneider nos dice sus preferencias.

NB
JAM ESPERA PODER ENTREGAR EL LUNES POR LA MAÑANA EL COMIENZO DE SU RESPUESTA A MICHEL SCHNEIDER. LACAN COTIDIANO CONTINÚA LA PUBLICACION DE LAS REACCIONES HASTA ESTA FECHA

 

Traductor PT: Silvia Baudini